La cantante británica ha compartido en Substack un balance de pros y contras de su trabajo, haciendo especial hincapié en los segundos. El juicio de personas obsesionadas con dejarla en evidencia o la desconexión con sus orígenes son algunos de ellos

La fama no da la felicidad. Esto ya lo han contado muchísimos artistas en sus memorias, en sus docuseries o en sus podcasts. Britney Spears hablando en su libro —La mujer que soy— de lo sucia, explotadora y traumatizante que es la industria de la música o

alvario-publico-y-en-directo-como-demi-lovato-hizo-de-su-sufrimiento-su-mejor-marca.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/icon/2023-08-08/un-calvario-publico-y-en-directo-como-demi-lovato-hizo-de-su-sufrimiento-su-mejor-marca.html" data-link-track-dtm="">Demi Lovato charlando con Drew Barrymore en un documental —Child Star— sobre su consumo de drogas desde la infancia y las consecuencias que ha tenido en su vida adulta son algunos ejemplos recientes. Sin embargo, lo que hace incómodo el estrellato internacional puede ser mucho más trivial y cotidiano: horas interminables de viaje, burlas de los amigos de toda la vida por la frivolidad de tus nuevas preocupaciones, las obsesiones de desconocidos por dejarle a uno en evidencia... Este son algunos de los contras de la fama que la artista Charli XCX (Cambridge, 33 años) ha compartido en Substack con sus seguidores. La realidad de ser una estrella del pop es su segunda entrada en esta aplicación a medio camino entre el blog y la newsletter, en la que también se desahogan famosas como Rosalía, Pamela Anderson o Patti Smith. “Me centro puramente en las realidades de ser una estrella del pop porque era mi sueño original, porque es el rol en mi vida en el que tengo más experiencia y porque también es el más ridículo”, asegura la cantante, que ahora explora su faceta como actriz.