La Pen�ltimaYo siempre digo que no volver� a caer en la trampa de un festival, pero ah� voy otra vez de cabeza. Y no soy la �nica. Creo que todos tenemos una relaci�n t�xica con los festivalesP�blico en el festival Mad Cool del a�o pasado en MadridActualizado Martes,
junio
06:13No hay nada que asocie m�s al verano que un festival de m�sica. El verano es de los festivales. Tambi�n de los helados de chocolate (y ahora de los de pistacho). Yo siempre digo que no volver� a caer en la trampa de un festival, pero ah� voy otra vez de cabeza. Y no soy la �nica. Creo que todos tenemos una relaci�n t�xica con los festivales.Como ahora mismo importa m�s estar en un sitio que lo que ocurra en ese sitio, parece que hemos pasado por alto todo lo malo que hay en un festival, que es mucho: nos da igual que no vayamos a ver a ning�n grupo en condiciones o que a veces no nos d� tiempo a escuchar ni un par de canciones de nuestros grupos favoritos porque toquen a la vez o que no podamos ni movernos. Nos da igual el calor (y si no que se lo digan a la gente que va a los Monegros a bailar techno o a la que pilla una ola de calor en pleno S�nar). De hecho, creo que un festival es el �nico sitio donde a la gente se la suda, nunca mejor dicho, todo lo que acabar� sudando. Da igual que la vuelta a casa sea un infierno (como pasa en el Mad Cool). Como en las relaciones t�xicas, nos olvidamos de todo, porque pensamos que este a�o por fin ser� mejor, habr� ido a terapia de festivales y habr� cambiado.Todos, incluido Pedro S�nchez, vamos a un festi pensando que estamos en Woodstock, pero en realidad estamos en un centro comercial gigante turbocapitalista. Donde pagamos seis euros por una cerveza y 12 por una copa, como si no hubi�ramos pagado ya m�s de 100 euros por entrada (que eso, en cualquier sitio, deber�a darte derecho a barra libre como m�nimo y a un masaje). De esa vida contracultural festivalera de los a�os 70 ya no queda nada. Incluso los festivales independientes, rurales y autogestionados, est�n siendo turistificados e intagrameados. Mi regla es: todo lo que pueda convertirse en una storie de Instagram y atraer influencers o reelificarse nunca ser� contracultura.Nos hemos acostumbrado a consumir conciertos fast food a precio de caviar, sin darnos cuenta de que lo importante de un festival, lo que nos hace volver otro a�o es todo lo que no es el festival: es la compa��a con la que vamos y la aventura. Entonces, me pregunto, �por qu� no volvemos a la �poca en la que nos mont�bamos una fiestilla con nuestros amigos y con los amigos de nuestros amigos, una acampada en el monte o en cualquier casa alquilada con un par de altavoces? Si de lo que se trata es de bailar y de pasar tiempo de calidad con nuestros amigos, �para qu� necesitamos una estructura gigante que nos devore?







