El Tribunal de Cuentas de Francia, que hace las funciones de autoridad fiscal independiente en el país vecino, ha calificado la situación de las cuentas públicas galas de "alarmante". Pese a que asegura que el año 2025 fue "crucial" para frenar el deterioro financiero del país, reitera que ha sido "insuficiente" para hacer que la situación fiscal de Francia vuelva a ser sostenible. En el año 2022, el déficit público de Francia estaba en el 4,7% del PIB. Dos años después, en el ejercicio fiscal de 2024, la diferencia entre ingresos y gastos se disparó hasta los 4,7 puntos del total de la economía francesa y en 2025, cerró en los 152.500 millones de euros, lo que representaba el 5,1% del PIB.

"La disminución del déficit se debe principalmente a un aumento de impuestos de 23.000 millones de euros, mientras que el gasto ha crecido a un ritmo ligeramente superior al del crecimiento económico", apuntaban desde el Tribunal de Cuentas.

Según el informe de supervisión fiscal, los gravámenes aumentaron de manera significativa en el año 2025, desde los 51.000 millones de euros hasta 1,30 billones. Esto es un incremento del 4%, "considerablemente mayor que el de la actividad económica", explican.