La agencia de notación financiera Fitch ha rebajado este viernes la nota de la deuda soberana gala en un escalón, de AA- a A+ con perspectiva estable, dejando al país a cuatro peldaños de la máxima nota, debido a la degradación de sus finanzas públicas. Tan solo tres días después del nombramiento de Sébastien Lecornu como primer ministro, el cuarto de Francia en menos de dos años, la decisión de Fitch resulta un revés a las perspectivas financieras del país, pues la degradación de nota podría implicar que los inversores en la deuda francesa exijan una tasa de interés más elevada, agravando así la situación de las arcas públicas.

El A+ otorgado por la agencia de clasificación de riesgos aún sitúa a Francia dentro del rango de deuda de alta calidad, superior a la de otras grandes economías de la zona Europa, como Italia (BBB) o España (-A). Sin embargo, está a cuatro peldaños de la máxima nota, la AAA de Alemania.

En un mensaje en la red X, el ministro de Economía en funciones, Éric Lombard, ha reconocido que la degradación de la nota sucede “por la incertidumbre política, a pesar de la solidez de la economía francesa”. “El nuevo primer ministro (Lecornu) ya se ha comprometido a hablar con las fuerzas políticas con representación parlamentaria, en vistas de adoptar un Presupuesto para la nación y de proseguir con los esfuerzos para restablecer nuestras finanzas públicas”, ha aseverado Lombard.