Habla
Los ingenieros de telecomunicaciones tienen una desventaja frente a los ingenieros civiles o industriales: lo que construyen no se ve. “Es más fácil percibir la bellísima obra del arquitecto del Guggenheim que reparar en la complejidad que supone que las telecomunicaciones funcionen a la velocidad que funcionan”, ejemplifica Alfonso Álvarez, CEO de Cellnex en España y Portugal, una de las compañías que ha contribuido a construir las infraestructuras que hoy conectan prácticamente cualquier punto del territorio nacional. ¿Y qué es eso de conectar? Conectar es garantizar que se pueda es mandar un mensaje o hacer una llamada sin importar el lugar donde estés. O que la señal de televisión llegue a cada rincón. O que las comunicaciones en situaciones de emergencia se mantengan estables y funcionales. “Si lo hacemos bien, el ciudadano no nos percibe. Pero si fallamos las consecuencias pueden ser enormes. Esa es la particularidad de nuestra labor”, sintetiza Álvarez. Una red silenciosa e incansable Esta idea de trabajo esencial e invisible, que funciona 24/7, condensa la naturaleza de un entramado tecnológico y humano que hace posible gran parte de las acciones que constituyen la vida cotidiana de los ciudadanos. En esencia, Cellnex, fundada en 2015 y con más de 2.500 trabajadores en plantilla, presta tres grandes servicios: traslada la señal de las cadenas de radio y televisión a los hogares, soporta la red de telefonía móvil y gestiona redes específicas para situaciones de emergencia. En la práctica, su influencia es total en el puro día a día: una videollamada, el pago con tarjeta de un café, el teletrabajo, la simple certeza de tener cobertura cuando sacamos el móvil... Esa invisibilidad solo se quiebra cuando algo falla. “En nuestra labor se repara cuando algo va mal. El impacto de que falte nuestro servicio puede llegar a ser brutal, de vida o muerte”, dice Álvarez, que pone como ejemplo la dana que arrasó en 2024 la Comunidad Valenciana. “En situaciones así, los cuerpos de emergencia dependen de redes que deben seguir operativas incluso cuando el entorno deja de serlo. Y la red que mejor se comportó fue la nuestra. Están diseñadas para tener un grado altísimo de fiabilidad y permanencia”, explica.









