Francisco Gaudier (Barcelona, 1947) hace balance satisfactorio de sus ocho años como presidente del Cercle del Liceu, periodo que acaba hoy sin que entre los 1.060 socios del exclusivo club haya surgido la necesidad de presentar una candidatura rival. Le sucede una mujer, la primera en los 179 años de historia del club, la actual vicepresidenta de la entidad, Ernestina Torelló, “lo cual ha sido una suerte, porque si hay otra candidatura, hay que ir buscando los votos y todos esto es muy pesado: aquí los socios somos todos amigos y se crean enfrentamientos”, indica este amante de la ópera que ha hecho un esfuerzo visible en el mantenimiento de la casa.Con mayor presupuesto“La vida cultural del círculo es muy intensa actualmente, sobre todo la vida musical”¿Cómo cogió el círculo y dónde lo deja?El círculo estaba muy bien ya en aquel momento. Pero con la campaña para conseguir socios– que permitía que un socio pudiera traer a otro pagando unos derechos de entrada muy pequeños– incrementamos la masa social en 300 personas. Un cambio radical que nos ha permitido tener una fuerza financiera que no teníamos antes.¿Para qué ha servido?Primero para poner la casa en marcha: había que hacer bastante mantenimiento. Y también para muchos actos. La vida cultural del círculo es muy intensa actualmente, sobre todo la vida musical. Se aprobó el presupuesto para que la comisión de música pudiera hacer una serie de actos al año, lo que ha hecho que el círculo sea una referencia en estos temas.¿Y los socios están a gusto con esta línea? ¿Hay quien ve convertido el club en sala de conciertos?Sería impensable que no estuvieran contentos. Aquí todo el mundo es muy libre de asistir o no asistir a los actos que hacemos. Hay socios de todos los calibres. Los hay que vienen el día de la ópera y cenan aquí y no ponen los pies en el círculo el resto del año. Hay otros que en cambio vienen a actos culturales y a la ópera van poco... Como decía una amiga mía, “a mí lo que me gusta es ver la cantidad de cosas que existen, ser parte de una institución que se mueve”.¿Y que se rejuvenece?Tenemos 160 jóvenes: son muchísimos. Esto es otra cosa que se hizo muy bien. Lo inició el anterior presidente, Ignacio García Nieto, y se ha ido incrementando. Hacen sus actos y son muy proactivos, y es lo que permite que el club tenga futuro. Y son los primeros que no quieren que nos quitemos la corbata, fíjate. Dicen que ya van sin corbata todo el día y que les encanta que aquí las niñas vayan mejor arregladas y ponerse la corbata, lo ven como un ritual.El vínculo con el teatro“Si el Liceu post incendio se hubiera llevado a Montjuïc, aquí las pasaríamos canutas”¿Qué imagen se tiene del círculo fuera?Es algo único. No hay ningún teatro de ópera del mundo que tenga un club adicionado. Yo siempre digo que si en el 94, cuando se quemó el teatro, se hubiera decidido levantarlo por ejemplo en Montjuïc, con una terraza fabulosa y con parques fantásticos, aquí estaríamos pasándolas canutas, porque la vida de este club está muy vinculada a lo que es el teatro.¿La visita de los Reyes por el 175.º aniversario complació a todo el mundo en el club?Nadie me ha dicho nada en contra. Y cuando un socio de Madrid nos regaló un cuadro de Felipe VI, no dudé en ponerlo en el despacho del presidente. ¿O es que acaso somos una república? Naturalmente que habrá socios monárquicos y otros republicanos, o serán de izquierda, derecha, lo que sea. Pero por encima de todo está la institución máxima del país, que es la monarquía. Y si la monarquía te viene a visitar, encuentro que es un honor.La puesta a punto del club se nota mucho en la iluminación de los Casas y demás cuadros.Era muy antigua, con unos focos que no eran de led y calentaban mucho los apliques. La nueva permite apreciar el detalle y hemos visto el estado de los cuadros y si había que restaurar. Ahora nos han pedido La Sargantain desde Múnich más otros tres Casas.¿Y ahora quién se ocupará del mantenimiento de la casa?Lo seguiré haciendo yo. Nadie es insustituible, pero me lo han pedido, lo tengo por la mano. También me ocuparé del mundo internacional y seguiré siendo senador.¿El Senado está activo?Sí, pero es un elemento consultivo que se reúne por orden del presidente un par de veces al año. Como no ha habido problemas realmente importantes, el Senado no ha tenido nada que decir.¿Y dónde encuentra a la gente que cuida de ese tipo salones?Tenemos una red de industriales fantástica. La he creado yo, con restauradores de muebles, pintores, restauradores de alfombras... Quedan muy pocos y los tenemos. Siempre he sido un poco investigador, los conocía y venían a mi casa también. La ventaja es que todos los que entran aquí a arreglar algo crean una relación buena con el círculo, quieren mucho a la casa y les hace como mucha ilusión ser parte de esto. Es algo especial.Editaron una biografía del fundador del teatro, Joaquim de Gispert. Aquella burguesía impulsaba una Barcelona insólita, levantaba un teatro. ¿La burguesía de hoy es más rentista?Bueno, ser rentista hoy no es tan fácil, hay que tener muchas propiedades para serlo. Hay una idea equivocada de que la burguesía no participa con las instituciones. Solo hay que ver el número de patrocinios del teatro y cómo se ha incrementado a través de la Junta de Benefactores que llevan Cucha Cabanes y Elena Barraquer. Yo siempre que he pedido dinero a socios, por ejemplo, para el Concurso Viñas de cuya asociación de Amics soy presidente, he tenido una respuesta favorable. Si lo pides bien y para una cosa que les pueda hacer ilusión, la gente colabora. Pero, claro, en aquella época no había impuestos o eran mas pequeños supongo. Ahora no hay tantas deducciones por inversiones, pero la gente da.Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York
Francisco Gaudier: “Los socios jóvenes no quieren que quitemos la corbata, dicen que ya van todo el día sin”
Presidente saliente del Cercle del Liceu










