Ernestina Torelló (Barcelona, 1942), propietaria de las históricas bodegas del Penedès, asegura que en tanto que empresaria no piensa retirarse jamás. “Tengo fuerzas y ganas de vivir”, dice a sus 83 años. Ella representa la vigésimo primera generación de una familia de viticultores –¡desde 1395!– que supieron transformarse en industriales sin perder su esencia y que ahora se han atrevido a poner en marcha el sello Corpinnat. Desde hoy es además la primera mujer que preside el Cercle del Liceu, una institución centenaria que apenas hace un cuarto de siglo que comenzó a admitir a mujeres como socias de pleno derecho. La que ha sido, además, vicepresidenta del club durante el mandato de Francisco Gaudier afirma que no se pierde un estreno del Liceu y que tiene dos lugares favoritos en el club: la vista de la Rambla desde la Pecera y la butaca más cercana a la puerta del salón principal, desde la que contempla muy bien La Sargantain de Ramon Casas.Ha sido nombrada presidenta sin que se presentara candidatura rival. Quién puede oponerse ahora mismo a una mujer, ¿verdad?Eso digo yo. Hay que tener valor para oponerse a una mujer que piensa trabajar hasta el día que muera, ja ja ja. Me hace ilusión el cargo. Preside una mujer 25 años después de ser admitidas en el club como miembros de pleno derecho. Recuerdo a todas las mujeres que fueron pioneras. Y este es un paso más de la igualdad de las mujeres, que la vamos logrando poco a poco en todas partes. Asumo el cargo con responsabilidad por lo que representa el Círculo y con agradecimiento a quien ha contado conmigo.Como empresaria en un mundo de hombres ¿tuvo que batallar?Yo estudié Derecho. En aquella época había pocas mujeres que estudiaran. Me casé en segundo, tuve mi primer hijo en tercero y acabé la carrera. Y al cabo de unos años comencé a trabajar con mi padre. Siempre me he preparado a fondo, siempre he ido preparada a las reuniones, pero tal vez he tenido suerte y no he encontrado rechazo por parte de los hombres.¿Qué fue lo más importante que aprendió de su padre?La cultura del esfuerzo. Y que siendo mujer, y dado que nos costaba más conseguir las cosas, es importante no dar nada por supuesto, sino ganártelo. Su mejor consejo fue que cuando fuera a un lugar me sentara en el último banco: de allí no me sacaría nadie y, si tenía suerte, me vendrían a buscar. Cosa que a veces pasa.Este año lo arrancó convirtiendo su finca de Can Martí en un hospital de campaña en el que atender a los heridos del accidente de Rodalies, entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia. Y le acaban de conceder la Creu de Sant Jordi.Sí, pero soy una persona modesta, siempre hay personas que saben más. En el Círculo mismo hay gente que sabe de música una barbaridad y con los que aprendes cada día. Y en la calle, por mucho que creas que sabes muchas cosas, siempre hay gente que sabe más que tú. La calle te enseña a ser humilde y a escuchar.¿Qué tipo de empresaria diría que es?Trabajadora. Y todavía tengo objetivos. Siento que lo que he recibido, mi herencia, lo he de pasar a la siguiente generación. Y, a poder ser, mejorado. Y así ha sucedido desde el 1395. Aún conservamos el documento de compra feudal de la casa y la finca de Can Martí.¿Conservan ese documento?Y otros 117 originales. Como en aquella época no había registro de la propiedad, tener una hija en lugar de un hijo era una desgracia. Temían perder lo que tenían y entonces juraban sobre los cuatro evangelios –con uno no bastaba– que aquello era suyo porque lo habían heredado de su padre en el 1500 y pico, y su padre de su abuelo en el 1400 no sé cuantos. Era su manera de dejar constancia. Ahí está, escrito a tinta.Ernestina Torelló dando la bienvenida en el Cercle del Liceu Mané EspinosaY su madre, ¿cómo era?Era una señora de su casa a la que le encantaba recibir gente: amigos, clientes de mi padre... Toda la familia somos muy sociables.¿Cuál será el objetivo clave de su presidencia en el Círculo?He de sentarme a pensar, pero lo que sí es seguro es que delegaré en los miembros de la Junta. Gaudier ha sido un presidente extraordinario presidencialista y yo seré una presidenta lo mejor que pueda delegando. Lo cual no significa ausentarse sino que cada uno tenga una cosa a hacer. La docena de miembros de la Junta están encantados.Ha escogido a Marisa Falcó, condesa de Godó, para ocupar el lugar que deja vacante en la Junta Javier Godó, editor de este diario.Marisa es una persona extraordinaria que mucha gente no conoce y puede llevar a cabo un servicio estupendo en el Círculo porque se lo tomará con ilusión y ganas, y seguro que podrá aportar una visión abierta como americana que es. La conozco desde hace años al margen del Círculo y se lo merece ampliamente.¿Qué quiere que sea el Círculo para la sociedad barcelonesa?Un referente, que ya lo es, pero aún más: que la gente sepa que existe un Círculo del Liceu que fundaron una gente estupenda, unos burgueses con un gusto extraordinario que pusieron su dinero al servicio del arte y la cultura de aquel momento y crearon todo un movimiento. Uno de los objetivos es que por aquí pasen todos los grandes que se encuentran en Barcelona, que vengan a conocer esta casa. Porque no es que aquellos burgueses quisieran comprar un cuadro, sino que tenían una idea global. Este edificio es único. Y la suerte es que gracias a los socios se ha podido mantener. Y gracias al gusto de Gaudier está ahora mismo impecable. Cada presidente ha dejado su impronta: el anterior, Ignacio García Nieto, hizo la terraza...¿Quién le haría ilusión que pasara por el Círculo?Toda la gente que puede influir en Barcelona, como el presidente del Mobile, que ya ha estado, tendría que pasar por el Círculo.¿Y si quisiera venir Trump?Yo encantada. Hay que escuchar a todo el mundo con educación. De todos se aprende, aunque sea para mal. El Círculo ha de estar abierto a todas las tendencias, no es un espacio político. Faltaría más que no pudiéramos entendernos.Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York
“Que el Cercle del Liceu tenga una presidenta es un paso más hacia la igualdad de las mujeres”
La empresaria Ernestina Torelló se convierte en la primera mujer que preside el centenario club barcelonés







