De mis notasTrecsa: Una demanda de US$400 millones: El costo de bloquear infraestructura estratégica.

Durante décadas, Guatemala ha hablado de carreteras, puertos y aeropuertos como símbolos del atraso nacional. Pero el cuello de botella no está solo en lo visible, sino en lo que no se construye: la red de transmisión eléctrica. Sin ella, la inversión en generación e industria queda incompleta, porque la transmisión no es solo un complemento del crecimiento, sino una condición básica.

La electricidad no basta con generarla. Igual que una carretera mueve mercancías, una línea de transmisión transporta energía hasta donde la demanda. Sin esa red, fábricas no se instalan, agroindustrias no crecen y comunidades rurales siguen aisladas.

Según el Ministerio de Energía y Minas, el Plan de Expansión del Sistema de Transporte 2026-2050 contempla 172 subestaciones y 5,687 kilómetros de líneas. Prensa Libre, en nota de abril/26, reportó que la demanda eléctrica alcanzó en marzo un récord de 2,263.23 megavatios. “La licitación PEG-5 busca hasta 1,550 megavatios. Pero esa energía necesitará cables de alta tensión, subestaciones, servidumbres, permisos y certeza jurídica”.

Y es ahí donde aparece el problema de fondo. Guatemala no sufre solo falta de infraestructura; sufre realmente de una falta de autoridad institucional para construirla.