Antoni Gaudí contempló su obra desde el cielo, la Iglesia católica demostró que sigue siendo capaz de producir belleza arquitectónica, el viaje de León XIV a España adquirió dimensión internacional y el toque ‘Barcelona 92’ volvió a triunfar. Apenas han pasado veinte días y todos guardamos un gran recuerdo del ‘momento Sagrada Família’. Los fuegos artificiales envolvían el templo y los drones firmaban el cielo con una frase de Gaudí que parece dirigida a los profetas oscuros de la Inteligencia Artificial: “Primer l’amor, després la tècnica”. Barcelona, capital mundial de las buenas intenciones.Cuatro días después, otro gran templo cristiano echaba chispas. Esta vez no eran fuegos artificiales. Las fotos de un templo ortodoxo en llamas llegaban a todas las redacciones el día 14 de junio. La catedral de la Dormición de Kiyv había sido atacada por dos drones rusos, en medio de un intenso bombardeo de la capital de Ucrania. Imágenes con una gran fuerza dramática que parecían extraídas de la célebre película de Serguéi Eisenstein sobre Iván el Terrible.Al cabo de unos días me escribió mi amigo Gonçal Berastegui, muy impresionado por esas imágenes. Gonçal es un joven ingeniero aeronáutico, un profesional de primera línea, al que le interesa mucho la Historia. Geografía e Historia son la gran pasión de Penínsulas, como ustedes saben. Berastegui añade un tercer pilar: Geografía, Historia y Técnica. Me ha enviado unas notas de gran interés, que, con su permiso, dan forma al boletín de esta semana.Lee tambiénEscribe: “Barcelona tiene el triste honor de figurar entre las primeras ciudades del mundo que recibieron bombardeos aéreos sistemáticos como método de desmoralización de la población civil. Fueron más de cincuenta ataques aéreos, incluyendo el más sangriento, ocurrido entre el 16 y el 18 de marzo de 1938, cuando bombarderos italianos desplegados por orden de Benito Mussolini partieron de la isla de Mallorca para hostigar a la ciudad durante 40 horas consecutivas. Se contabilizaron 924 muertos, incluyendo 118 niños. Francia y el Reino Unido se habían refugiado en un “Pacto de No Intervención” tan cínico como ilusorio. Existía en Londres y París la ilusión de que los Pirineos serían una barrera infranqueable para la guerra. La trágica burbuja ibérica se podía contener, creían. Sin embargo, esa burbuja se pincharía de forma brutal a los pocos meses. La guerra llegó a toda Europa.La Sagrada Família envuelta de pirotecnia durante la visita del papa León XIV a Barcelona, este junioLVSi han visitado Londres, probablemente conozcan la Catedral de Saint Paul’s, obra maestra del arquitecto Sir Christopher Wren en el corazón de la City. Visitada por millones de turistas cada año, es escenario de solemnes actos de Estado y pomposas bodas reales. Es una catedral anglicana, sede de la Iglesia de Inglaterra. Saint Paul’s de Londres rivaliza con San Pedro de Roma. La cúpula romana, acabada de construir en 1590, tiene 136,5 metros de altura. La cúpula londinense, finalizada en 1710, mide 111 metros. Ese templo dejó una huella indeleble en la memoria colectiva de los británicos durante las horas más difíciles de la Segunda Guerra Mundial. Cuando la agresión nazi-fascista finalmente alcanzó el Reino Unido, la magnífica cúpula de Saint Paul’s se vio rodeada por las llamas, que a punto estuvieron de consumirla. La instantánea que inmortaliza el momento fue tomada por el fotógrafo Herbert Mason desde la azotea del Daily Mail, en la madrugada del 30 de diciembre de 1940. Se titula “St. Paul’s Survives”.Frustrado por la incapacidad de doblegar a la Royal Air Force, Hitler siguió los pasos de Mussolini en Barcelona. Convirtió la Batalla de Inglaterra en una gran operación de castigo mediante el intenso bombardeo de las principales ciudades británicas, operación que incluía la destrucción metódica de iconos culturales y espirituales.Encontraron más dificultades de las previstas. Por primera vez, la sofisticada maquinaria de guerra alemana topaba con un inconveniente que eran incapaces de doblegar. Mientras Barcelona era martilleada en 1938, el Reino Unido había tenido tiempo de activar su industria y desarrollar nuevas tecnologías disruptivas, entre ellas, el radar. La ‘Chain Home’ fue la primera red de radares de alerta temprana del mundo. Desplegada a lo largo de las costas del canal de la Mancha, detectaba los aviones alemanes y permitía el despliegue eficiente de los cazas Spitfire y Hurricane de la RAF. La Luftwaffe de Göring no lo vio venir.Por eso, Hitler dio la orden de bombardear Saint Paul’s. Londres, que había mirado a otro lado cuando las bombas llovían sobre Barcelona, afrontó su destino con la misma obstinación, pero contó con el tiempo necesario para desplegar innovaciones tecnológicas para resistir y contraatacar.La catedral de San Pablo y el perfil urbano de Londres durante un bombardeo alemán de la Segunda Guerra Mundial, el 29 de diciembre de 1940.LVEl pasado 14 de junio del 2026, fueron otras cúpulas las que se vieron iluminadas por las llamas de la frustración de otro invasor. Pecherska Lavra, o Monasterio de las Cuevas de Kyiv, es el monasterio más antiguo de Ucrania y de todo el mundo eslavo-oriental. Declarado Patrimonio de la Humanidad, fue fundado por monjes bizantinos venidos del Monte Athos en el año 1051 sobre las cuevas que le dan nombre, hogar de los primeros miembros de la comunidad de monjes eremitas. Solo habían pasado unas décadas desde la cristianización de la antigua Rus de Kyiv, el estado medieval del que descienden Ucrania y Rusia. Este origen común ha sido instrumentalizado a lo largo de los siglos para argumentar que Ucrania es en realidad una parte inalienable de Rusia. Algo así como argumentar que Portugal u Occitania son inalienablemente españolas porque sus territorios también fueron parte del Reino Visigodo en el medievo.Así como el Reino Visigodo cayó ante la conquista musulmana en el siglo VIII, la Rus de Kyiv fue arrollada por las hordas del Gran Khan de los mongoles en el siglo XIII. De sus ruinas surgirían los embriones de las naciones modernas de Ucrania y Rusia en los siglos venideros, a medida que los príncipes eslavos se liberaron del humillante vasallaje al Khan, lo que la historiografía rusa ha llamado el “yugo tártaro”. Pecherska Lavra es un sancta sanctorum del Cristianismo Ortodoxo, cuna del monacato ortodoxo y de la espiritualidad ascética en toda la Europa Oriental.Un símbolo espiritual tan relevante se ha convertido en el epicentro de muchas tensiones religiosas a lo largo de los siglos. El zar ruso Pedro el Grande subordinó la Iglesia de Ucrania al Patriarcado de Moscú, hoy fiel al Kremlin. La Iglesia Ortodoxa de Ucrania no recuperó su autonomía plena hasta 2019, año en que le fue reconocida por el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. [Después del cisma de Oriente y Occidente del año 1054, las iglesias orientales que rompieron con Roma pasaron a ser autocéfalas, sin depender de ningún ‘papa’. Tan solo reconocen una cierta primacía honorífica del Patriarcado de Constantinopla, como ‘primus inter pares’].Ortodoxos ucranianos y ortodoxos rusos se han enfrentado por el control del monasterio. Soberanía o subordinación a Moscú, así en el Cielo como en la Tierra. Cuando dio la orden de bombardear Pecherska Lavra, el régimen ruso trataba de destruir un símbolo. Con ello, Vladímir Putin añadía su nombre a la lista de quienes han atacado el insigne Monasterio de las Cuevas de Kyiv en su casi milenaria historia, lista que incluye a las hordas esteparias de los cumanos, mongoles y tártaros, así como el NKVD, la temible policía política de Stalin, que dinamitó el templo durante la primera retirada de las tropas soviéticas, que lograron reconquistar la ciudad en 1943. El zumbido de los drones rusos que lo atacaron el pasado día 14 expresa lo mismo que el rugir de las bombas nazis en el blitz de Londres: la frustración ante un defensor que resiste con tenacidad e inventiva inesperadas.La Catedral de la Dormición de Kyiv arde tras el impacto de ataques rusos con misiles y drones.AgenciasY es que, tras más de cuatro años de guerra, Ucrania ha desarrollado el sistema de detección temprana contra drones más efectivo del mundo, junto con una capacidad industrial de fabricación de proyectiles sin igual en Occidente, así como un sistema de mando y control centralizado tan avanzado que el secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, lo describió ante el Congreso el pasado mes de abril como “absolutamente excepcional, algo que nosotros [EE. UU.] no tenemos”.En la Batalla de Inglaterra, en los albores de la Era Analógica, aprendidas las lecciones de la guerra de España, el Reino Unido inventó radares, gestionó inteligencia en tiempo real, y fabricó más cazas que Alemania, y con ello alimentó la furia del Führer, que se ensañó con su más famosa catedral. Ucrania repite hoy la historia en la Era de la IA. Con innovaciones y capacidades auténticamente vanguardistas, consigue resistir, y está golpeando a Rusia, provocando la ira del Kremlin. Barcelona preparó a Saint Paul’s. Y Saint Paul’s vive en Pecherska Lavra”.El texto de Gonçal Berastegui es muy interesante y nos enseña el arte de conectar lo viejo y lo nuevo, el pasado y el futuro, lo próximo y lo lejano, la Historia y la Técnica.“La técnica, primero”, podría ser la conclusión. Con mejor técnica, la Barcelona de los años treinta se habría podido defender mejor de los bombardeos de la aviación fascista italiana, bombardeos de larga duración, parsimoniosos, constantes, que enloquecían los sistemas de alarma, provocaban que las sirenas sonasen constantemente, desconcertaban a bomberos y ambulancias, y sumían a la población en un estado de terror. “Martellamento diluito nel tempo”, decía la orden militar emitida desde Roma el 16 de marzo de 1938.El salto técnico (radar) permitió a los británicos resistir. El salto técnico (bomba atómica) permitió a Estados Unidos convertirse en la primera potencia mundial. El salto técnico (bomba atómica soviética) estableció un cierto equilibrio de fuerzas que todavía hoy perdura. El salto técnico (sistemas de alerta y drones de última generación) está permitiendo a Ucrania empatar una guerra que ya parecía irremediablemente perdida. El salto técnico (una ágil industria militar asistida por la IA) está convirtiendo a Ucrania en el gran campo de experimentación militar de Occidente, con Alemania tomando notas para su rearme. El salto técnico es muy importante, pero la guerra de Irán nos acaba de demostrar que la geografía sigue siendo determinante. El eterno estrecho de Ormuz.Geografía, Historia, Técnica. ¿Y el amor invocado en los cielos de Barcelona?En 1992, cuando Barcelona aprendió a sorprender al mundo con la sincronización visual de su belleza urbana, una añeja ciudad europea del Este, Sarajevo, estaba siendo sometida a un asedio medieval. Ahora se ha sabido que algunos individuos adinerados de diversas procedencias llegaron a pagar dinero a las milicias serbias para ejercer de francotiradores durante los fines de semana. Pagaban millonarias tarifas según la ‘pieza’ que deseaban abatir. Matar a un niño era lo más caro. La pista se está investigando en Italia. Es una de las historias más horripilantes publicadas estos últimos años.¿Y el amor? El amor posiblemente reside en el conjunto de pensamientos, normas y acciones, técnicas y astucias, que logran mantener embridada a la Bestia.Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)
Los drones y las catedrales
En un mes hemos visto fuego en la Sagrada Família de Barcelona y en la catedral de Kyiv; dos postales muy distintas






