Uno de los momentos más esperados de la visita del Papa León XIV a Barcelona finalmente ha llegado. Tras oficiar la santa misa en la Basílica de la Sagrada Familia, el Pontífice ha bendecido este miércoles con agua bendita la Torre de Jesús, la más alta de la obra maestra del arquitecto Antoni Gaudí. Al finalizar la ceremonia se puso el sol, el Santo Padre tomó su lugar junto a los reyes Felipe VI y Letizia y un coro de niños dio inicio al acto del encendido del templo, que contó con drones, fuegos artificiales e incluso con un guiño a Gaudí.Cuando todo se oscureció varios puntos de luz comenzaron a salir desde el interior de la basílica. Eran los niños del coro, que portaban lámparas en sus manos. De repente, las luces se multiplicaron y empezaron a titilar tanto entre el público que estaba a los pies de la Sagrada Familia como entre el que estaba dentro del templo. De fondo, sonaba la orquesta, que anunciaba lo que estaba por ocurrir. Poco a poco se fueron encendiendo más y más luces dentro de la basílica mientras subía la intensidad de la música.Y llegó el momento. Se encendió la cruz que corona la Torre de Jesús y la luz se fue extendiendo desde allí hasta el resto del templo. La basílica brillaba y mostraba todo su esplendor cuando, de repente, drones formaron la silueta de Gaudí en el cielo de Barcelona en colores azules y rojizos. El arquitecto se giró y sonrió. Finalmente, pudo ver su obra (casi) terminada después de 144 años. La figura se desvaneció y segundos después en el firmamento apareció una cita del arquitecto: "Primero el amor, después la técnica".Para finalizar, se lanzaron fuegos artificiales desde la Basílica de la Sagrada Familia, poniendo fin así a uno de los eventos más importantes del Papa León XIV en nuestro país. Al término del espectáculo se escuchó una larga ovación.