El Gobierno prorrogó el lunes una parte de las rebajas de impuestos del decreto anticrisis hasta septiembre. A partir de mañana, entran en vigor otras medidas fiscales orientadas, principalmente, a aliviar el precio de los carburantes para hogares y empresas. A pesar de las dudas sobre el impacto presupuestario de esta pérdida de recaudación, los datos muestran que España tiene capacidad fiscal porque los ingresos tributarios se están volviendo a disparar en 2026 pese a la reducción de impuestos. En el mes de mayo, la recaudación de la Agencia Tributaria fue un 10,4% superior a la del mismo mes del año anterior. Lejos de perder dinamismo, el ritmo de la recaudación sigue siendo muy alto, casi duplicando la suma del crecimiento económico y la inflación. En los primeros cinco meses del año, Hacienda ha recaudado 135.000 millones de euros. Sirva como comparativa que casi es la cifra de toda la recaudación tributaria del año 2009. El crecimiento acumulado de la recaudación alcanza el 10,6%, cifras que vuelven a ser de doble dígito. Se trata de un inicio de año que no se aleja mucho del que vivió España en 2025. Es cierto que la rebaja de impuestos ha frenado la recaudación, pero también el impulso inflacionista está pisando el acelerador de los ingresos públicos. Y es posible que siga haciéndolo durante varios meses, porque la inflación que más ingresos genera es la que está vinculada a los salarios. Y las revisiones salariales suelen tardar varios trimestres desde el inicio del shock inflacionista. El coste fiscal de las dos bajadas de impuestos sumadas superará por poco los 5.000 millones de euros en 2026, según los cálculos del propio Ministerio de Economía (el resto son medidas con un impacto a más largo plazo destinadas a acelerar la transición energética). Sin embargo, la recaudación en los cinco primeros meses del año se ha disparado en casi 13.000 millones de euros. Esto es, más que duplica el coste total de las rebajas de impuestos. El principal motor de la recaudación vuelve a ser el IRPF. Su peso sobre el PIB es más alto como consecuencia de las paulatinas subidas que hacen el Gobierno central y las comunidades autónomas al no deflactarlo. En estos cinco meses, el IRPF ha generado 5.200 millones más que en el mismo periodo del año anterior. En esta ocasión, el principal impulso de la recaudación viene del Estado, ya que la subida del salario a los trabajadores públicos está impulsando un 10,4% su recaudación en el inicio del año. Presión fiscal El IVA también está creciendo intensamente: un 8,8% en los cinco primeros meses del año y un 13,4% solo en el mes de mayo. El aumento del consumo y la inflación más que compensan la pérdida de ingresos por la bajada del impuesto a los carburantes, la electricidad, el gas o los pellets. La sorpresa positiva la está dando el impuesto sobre sociedades. Tras la liquidación del año 2025 y el primer pago fraccionado de 2026, la recaudación neta asciende a 7.600 millones de euros. Ya no está lejos del récord de este impuesto que se produjo en el año 2007, en el pico de la burbuja inmobiliaria, con unos ingresos de 8.400 millones de euros en los cinco primeros meses del año. Es evidente que su relevancia económica está muy lejos de la que hubo en los años de la burbuja. Su peso en la recaudación total llegó a superar el 20% en 2007 y llegó a hundirse por debajo del 10% en 2011. En los últimos meses, su recaudación ha vuelto a crecer y ya aporta un 13,5% del total. Es el nivel más alto desde marzo de 2010, hace ya 16 años. No es consuelo, pero las cifras de la burbuja ya no volverán. Con un crecimiento de la recaudación muy superior al de la economía, su participación en el PIB cada vez es mayor. Los ingresos de la Agencia Tributaria (que son solo una parte de todos los ingresos públicos) previsiblemente alcanzarán este trimestre el 19,5% del PIB por primera vez en la historia. Un nuevo máximo de recaudación que ilustra cómo la realidad que vive España son subidas continuas de impuestos, aunque pasen desapercibidas. El Gobierno prorrogó el lunes una parte de las rebajas de impuestos del decreto anticrisis hasta septiembre. A partir de mañana, entran en vigor otras medidas fiscales orientadas, principalmente, a aliviar el precio de los carburantes para hogares y empresas. A pesar de las dudas sobre el impacto presupuestario de esta pérdida de recaudación, los datos muestran que España tiene capacidad fiscal porque los ingresos tributarios se están volviendo a disparar en 2026 pese a la reducción de impuestos.
La recaudación sigue disparada pese a la bajada de impuestos por la guerra y sube a doble dígito
El crecimiento económico, la inflación y la subida de los salarios está empujando la recaudación a nuevos máximos históricos, cerca del 20% del PIB














