�Quia!Christa Leem sobrevol� como un angelito sexy la Barcelona de los setenta, tan llena de ro�a. Muri� joven, de c�ncer dicen, aunque siempre estuvo fatalmente pillada por las drogas�lvaro Garc�a Ortiz (izqda.), recoge el premio de la actriz M�nica L�pez (dcha.).EFEActualizado Lunes,
junio
23:01Audio generado con IAConoc� a Christa Leem. La vi actuar varias veces en la C�pula Venus, un teatrillo sumamente agradable del fondo de Las Ramblas. La c�pula, exactamente, de aquel Teatro Principal, el m�s antiguo de la ciudad. Pas� una tarde con ella para escribir una entrevista fieramente vanguardista en la que solo hice una pregunta. Era una gran monologuista. Pero su especialidad era desnudarse intelectualmente. No sabr�a decir, tantos a�os despu�s, en qu� consist�a eso. Hay �pocas en que se inventa mucho. Pero se desnudaba, esto era clave. Si no, los intelectuales no habr�an ido. Ten�a un cuerpo menudo, tierno y rubio, que mov�a con una gran seriedad er�tica. Se nos instru�a que lo importante era su acci�n y no lo que quedaba despu�s de ella. Aquello de Barthes, vete a saber, con el escote generoso de una mujer que camina con vigor bajo el cielo de Par�s, ahora las veo ahora no las veo.El poeta Joan Brossa fue el que la introdujo en los cen�culos y guioniz� algunos de sus n�meros. Era un hombre simp�tico y le gustaban mucho los juegos de manos, que practicaba con soltura. Su poes�a era lo mismo. Tambi�n pas� una tarde con �l, charlando sobre las palabras y las cosas. Ir a verle ten�a un inter�s suplementario. La habitaci�n donde trabajaba estaba llena de peri�dicos. Aunque mejor ser�a decir de papel de peri�dicos. Hab�a peri�dicos del suelo hasta el techo, con un peque�o hueco para que dos personas hablaran en sus butacas y una mesa sobre la que el poeta trabajaba. Una suciedad hecha a conciencia. Hab�a muchas bromas, porque brossa en catal�n es broza y hasta basura. Y era una convenci�n pensar en la esposa del poeta que, obstinadamente, quer�a entrar a saca en la habitaci�n. Creo que acab� logr�ndolo y destruyendo, en consecuencia, aquel din�mico poema visual de su creativo esposo.Christa Leem sobrevol� como un angelito sexy la Barcelona de los setenta, tan llena de ro�a. Muri� joven, de c�ncer dicen, aunque siempre estuvo fatalmente pillada por las drogas. De su huella fr�gil se ocupa ahora una bondadosa mafia llamada Un dels nostres, que da premios con el nombre de la artista. El de este a�o se lo han dado a un delincuente, el exfiscal general del Estado, �lvaro Garc�a Ortiz. La asociaci�n tiene antecedentes penales porque ya premiaron a Garz�n, el delincuente liminar. Es coherente que en la entrega de este a�o posen junto a �l los fiscales Mena y Villarejo, que siempre practicaron una justicia pol�tica e incluso alguna injusticia. Pero ver a Christa en ese cubil... Hombre, hombre. Solo espero que la estatuilla del premio la hayan sacado de alg�n boceto de Brossa que juguetee con la cegada Justicia de La nave de los locos. Y en vez de la venda un tanga.






