No solo las viviendas o edificios en Alemania no estaban preparados para hacer frente al calor extremo de la pasada semana, sino que tampoco lo estaban los materiales que se usan en las infraestructuras. Las elevadas temperaturas, que el sábado llegaron hasta los 40 grados, provocaron que en Leipzig se derritiera el material de juntas de las vías del tranvía, situado entre los raíles y la calzada, obligando a la empresa de transportes de la ciudad situada en el este de Alemania a interrumpir el tráfico.Los técnicos llevan desde el sábado por la tarde trabajando en las calles para reparar las juntas entre los raíles y el asfalto, que en muchos casos se han derretido y se han vertido, formando posteriormente aglomeraciones sobre los raíles de los tranvías. Según el director de la empresa de transporte público de Leipzig (LVB), Ulf Middelberg, la combinación de temperaturas muy elevadas durante varios días y una fuerte radiación solar habría sido la causante de los daños. Pero explicó que, dado que se han visto afectados tanto tramos antiguos como tramos renovados, aún no puede pronunciarse sobre las causas exactas.“Se plantea la cuestión de si seguimos utilizando el material de junta adecuado”, indicó Middelberg y agregó que LVB está en contacto con las ciudades de Núremberg y Essen, donde se han producido daños similares, al igual que en Wurzburgo y Bremen. Sin embargo, de momento, quieren esperar a finalizar todos los trabajos de limpieza para iniciar la investigación de las causas, porque hasta el momento no se aprecia un patrón claro que explique por qué ocurrió.La empresa de transportes trabaja a contrarreloj para reanudar el servicio de tranvías, que este lunes continuaba interrumpido y que no está claro cuándo volverá a funcionar. Para ello, es necesario que los tramos afectados puedan limpiarse por completo, tanto los raíles como los tranvías. Hasta el momento, se han limpiado más de 50 tranvías en las cocheras, después de que estos hubieran circulado sobre el material de sellado derretido. “Paralelamente, se sigue retirando el material de sellado derretido de los tramos afectados y, en particular, de los cambios de vía”, informaron desde LVB. En total, habría que limpiar 300 kilómetros de red ferroviaria y unos 60 tranvías atascados. Los trabajadores de los servicios municipales y de las empresas de agua también están colaborando en las labores de limpieza.Las altas temperaturas también suponen un problema para las autopistas, sobre todo en aquellos tramos en los que aún hay calzadas antiguas de hormigón que aún no se han renovado. “La ola de calor ha afectado mucho al material. Hemos sufrido daños considerables en todo el territorio federal”, afirmó Dirk Brandenburger, de la empresa Autobahn-GmbH, a la cadena pública ARD.Alrededor del 70% de las autopistas alemanas están construidas con asfalto, el resto con hormigón. Ambos materiales reaccionan de forma diferente al calor y, en casos extremos, pueden sufrir daños que pueden provocar accidentes. Los denominados blow-ups, es decir, el fenómeno que se produce cuando losas de hormigón se expanden y luego se rompen bruscamente hacia arriba al chocar entre sí, es algo que ocurre, sobre todo, en calzadas de hormigón antiguas, muy deterioradas y que ya han sido reparadas en varias ocasiones. Hay que tener en cuenta que Alemania registró un nuevo máximo con 41,5 grados el pasado sábado.A diferencia del hormigón, el asfalto no se rompe, sino que se ablanda y, por lo tanto, es más propenso a sufrir deformaciones. Cuando se produce una presión elevada, como la que ejercen los camiones, por ejemplo, pueden aparecer las denominadas deformaciones por compresión, es decir, surcos. Esto lleva a que, cuando las temperaturas son elevadas, se intensifiquen los controles en la red de carreteras del país.Actualmente, se están reparando unos 40 daños causados por el calor extremo de los últimos días. A largo plazo, la única solución es construir las autopistas con un mayor espesor y con materiales más resistentes al calor. “Con 13.300 kilómetros por delante, nos esperan décadas hasta que se renueven todos los tramos”, adelantó Bradenburger.
El calor derrite las juntas de los raíles y suspende la circulación de tranvías en Leipzig
Las temperaturas de hasta 40 grados dañan también las autopistas de hormigón, donde las losas se expanden y luego se rompen bruscamente











