Una ola de calor recorre Europa. El pasado domingo, 28 de junio, la zona de Sajonia-Anhalt, en Alemania, alcanzó los 41,5ºC, mientras que Berlín llegó a los 38ºC. Las alarmas han saltado en la ciudad de Leipzig, donde los altos termostatos han derretido las juntas del tranvía. También en Austria. Viena batió su récord con 39,9ºC. Los países del centro y norte del continente se enfrentan a temperaturas que hasta ahora solo eran típicas particularmente en el sur de la península ibérica. Se trata de zonas con una sociología basada en los inviernos gélidos, por lo que su adaptación al calor del verano en un contexto de crisis climática puede tener una dificultad añadida.Publicidad"Las primeras olas de calor se están presentando cada vez más temprano en Francia", advierte Santé publique France, la agencia nacional de salud pública del país. Su ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, anunció este lunes un viaje oficial a España para adaptar las condiciones laborales a las altas temperaturas. "Realizaremos un viaje de estudio y propondré a los interlocutores sociales que acudan", expresó en una entrevista radiofónica. El objetivo es "entender cómo se ha adaptado la sociedad española al calor".Santé publique France informa de que "está monitoreando activamente las olas de calor para evaluar los riesgos del verano e implementar las medidas preventivas adecuadas". Asimismo, indica que "muchas regiones fueron puestas en alerta naranja o roja debido a las temperaturas muy altas que se prolongaron durante varios días consecutivos". El país galo no es el único para el que los termostatos se han convertido estas semanas en un asunto político prioritario. A raíz del derretimiento de las juntas del tranvía, las autoridades alemanas también se preguntan si los materiales que utilizan siguen siendo adecuados en el actual contexto medioambiental.La humedad como punto diferencialLa investigadora del Basque Centre for Climate Change (BC3), Marta Olazábal, señala que el norte de Europa también debe enfrentarse a la humedad en combinación con las altas temperaturas. Este cóctel "hace que el calor y la experiencia de ese calor sea totalmente diferente y afecta también a la salud de forma distinta", explica en declaraciones a Público. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una alta humedad conlleva también un mayor "estrés térmico ambiental". En el caso de territorios como Países Bajos o Bélgica esto es particularmente notorio, debido a que su orografía es más bien llana."La realidad es que el cuerpo no está acostumbrado", añade la experta. "La adaptación fisiológica también es muy importante". La OMS publicó el pasado mes de junio su segunda edición del Plan de acción para la salud en relación con el calor. El documento recoge que una alta humedad y una falta de viento puede impedir una adecuada termorregulación. De hecho, esto hace que la sensación térmica sea superior a las temperaturas oficiales. Por este motivo, con termostatos que rondaban los 40 grados centígrados, la adaptación al calor extremo en el centro y norte de Europa se convierte en una tarea prioritaria.PublicidadUna sociología centrada en el fríoPero ponerse manos a la obra con este asunto supone llevar a cabo un cambio de paradigma. "En las ciudades del norte siempre se ha puesto mayor atención en la precipitación", indica Olazábal. "La infraestructura verde se ha utilizado mucho en el norte de Europa como unas intervenciones tradicionalmente que ayudan mucho en términos de gestión de agua, de precipitación extrema, de inundaciones y en la subida del nivel del mar".Sin embargo, "ahora también tienen que preparar una infraestructura para prepararse contra las olas de calor". Esto incluye zonas verdes, jardines verticales, arbolado y otros elementos que generen espacios de sombra, reduzcan las temperaturas y eviten el efecto conocido como isla de calor urbano en la ciudades. Este fenómeno implica un aumento de los termostatos en zonas donde predomina el asfalto, en comparación con los espacios con más equipamiento basado en la naturaleza.Para poder llevar a cabo esta serie de políticas públicas, debe haber también un cambio en el sentir general de la sociedad y un giro en la conciencia ciudadana. En este sentido, la investigadora del BC3 afirma que "ni siquiera las personas con las que trabajábamos [pertenecientes al norte de Europa] eran capaces de imaginarse estos extremos climáticos, estas olas de calor". Pone de relieve que en estos espacios, concebir los escenarios vividos estas últimas semanas resulta "algo muy difícil", ya que sus medidas de climatización tienen que ver con la gestión del frío.PublicidadReclamaciones científicas y ecologistasPrecisamente para combatir esta narrativa y desplazar el foco de la política climática, varios movimientos ecologistas en el centro y norte de Europa han comenzado a reclamar medidas para hacer frente a las olas de calor. Este fue el caso de las Klimaseniorinnen o Abuelas del clima en Suiza. Este grupo de mujeres, en su mayoría de más de 75 años, denunciaron al Estado suizo ante Estrasburgo por su inacción climática. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) falló a favor de la organización en 2024. En concreto, las ambientalistas alegaban que Suiza no las protegía ante el aumento de las temperaturas que sufren en el territorio, cuyos efectos, recordaba la asociación, implica "un riesgo significativo de muerte, así como de mala salud".En la misma línea, Olazábal plantea que es necesario establecer refugios climáticos que sirvan para proteger a la ciudadanía durante las olas de calor, así como de las olas de frío. Una adecuada climatización de estos espacios, que deben convertirse en redes públicas accesibles, forma parte de las decisiones de carácter político que se deben realizar para garantizar el bienestar en un contexto de crisis climática.
Leipzig ya arde como Córdoba en agosto: el norte de Europa entra en la era del calor extremo
El derretimiento de las juntas del tranvía en Leipzig, así como las olas de calor que han asolado países como Francia, Bélgica o Países Bajos, han hecho sonar la alarma en el continente sobre su re...











