La maraña de corrupción que se cierne sobre la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), ha acabado por salpicar a su presidenta, Belén Gualda (Granada, 52 años), que ha sido imputada por la Audiencia Nacional en el marco del conocido como caso Leire Díez, en el que la supuesta fontanera del PSOE trató de influir en el rescate a empresas públicas. Después de que el anterior presidente de la SEPI y el vicepresidente del brazo empresarial del Estado fueran imputados, finalmente la máxima representante del holding también deberá prestar declaración ante el juez, Santiago Pedraz, en calidad de investigada. Gualda ocupa el puesto de presidenta de la SEPI desde marzo de 2021, donde se ejerce control e influencia —al menos sobre el papel— de grandes empresas como Telefónica, Red Eléctrica, Enagás, Indra, Correos, RTVE o Navantia. Su nombramiento llegó después de meses en los que el puesto estuvo vacante. María Jesús Montero, entonces vicepresidenta que, como ministra de Hacienda, era la máxima responsable del conglomerado de participaciones empresariales del Estado, quería recuperar a Vicente Fernández, que había dimitido por su supuesta participación en el caso Aznalcóllar, del que fue absuelto en 2025. Pero fue entonces cuando se destapó su relación con Leire Díez y la presunta trama de corrupción.Fuentes próximas al caso señalan que fue precisamente en esos meses de vacío de poder en la SEPI tras la pandemia cuando más creció la mala hierba. Eran los tiempos en los que el brazo empresarial del Estado armó un fondo público para salvar a empresas estratégicas castigadas por la pandemia y que ahora está bajo el ojo del huracán por casos como los rescates de Plus Ultra o Tubos Reunidos. Ya se habían dado otras importantes ayudas como la de Air Europa. La SEPI sigue asegurando que todos los rescates se dieron cumpliendo con la normativa exigible. Las mismas fuentes próximas a Gualda señalan que la presidenta está tranquila sobre su gestión y que precisamente desde su llegada ha tratado de extirpar del holding público aquellos perfiles que pudieron facilitar sus maniobras a Fernández o Leire Díez para beneficiar supuestamente a sus clientes. Por ello, descartan que Gualda dimita y ven su imputación como parte de la garantía procesal que le da el juez por su posición de responsabilidad dentro de la SEPI.Antes de llegar a la SEPI, esta ingeniera de Caminos, Canales y Puertos había ocupado la presidencia de Navantia, cargo al que llegó en 2020, donde tuvo que trabajar para dar la vuelta a una empresa aquejada de pérdidas estructurales. Su trayectoria ha estado marcada por la discreción y el trabajo, señalan fuentes cercanas a la directiva, que antes de recalar en Madrid atesoraba una trayectoria de dos décadas en puestos de responsabilidad vinculados a las infraestructuras en la Junta de Andalucía, como la dirección de la Agencia de Obra Pública de la Consejería de Fomento. Otro puesto desde el que se manejan amplios presupuestos. El cambio de gobierno a nivel autonómico y nacional en 2018 provocó un traslado de altos cargos vinculados al socialismo de Sevilla hacia Madrid.Sin embargo, y pese a la confianza que le otorgó la ex número dos del Gobierno de Sánchez y hoy líder de la oposición en Andalucía, Gualda no cuenta con carné del partido. Siempre ha preferido mostrar un perfil bajo. En más de cinco años en la SEPI, no ha dado ninguna entrevista. Sus intervenciones se limitan a las exigencias que le hizo el Parlamento, la última vinculada a la crisis en Indra, donde el Estado es el máximo accionista. Pese a la relevancia del cargo, su poder real es más limitado. En casos como Indra ha sido La Moncloa quien de facto ha demostrado que es desde donde se ejerce el verdadero mando.Su imputación llega en un momento de relativa estabilidad. De hecho, Gualda mantiene un trato fluido con el nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, de quien depende orgánicamente la SEPI. Habrá que ver qué decisiones toma el nuevo titular de Hacienda con el escenario judicial que se cierne sobre el órgano que maneja el poder empresarial del Estado.