La curiosidad de niños y jóvenes es el aliciente para los autores de literatura infantil y juvenil. En Guatemala, este género experimenta un auge que abre camino a nuevos títulos que buscan satisfacer la necesidad de leer nuevas historias.

“Creo que la literatura infantil siempre está en un buen momento. Tiene una conexión con un grupo lector que, por lo menos en la historia contemporánea, es muy activo y goza de gran salud, porque las infancias, aun en medio de las carencias del sistema educativo, siguen siendo curiosas y buscan lecturas”, asegura Julio Serrano Echeverría, poeta y autor de literatura infantil.

En esa línea, el escritor destaca el trabajo de la industria editorial que publica literatura infantil guatemalteca y centroamericana, el surgimiento de nuevos proyectos que la han impulsado, así como la participación de ilustradores, mediadores de lectura y cuentacuentos, quienes cumplen un rol esencial en la promoción de este género.

“Si nos comparamos con hace algunos años, incluso con una década atrás, hoy tenemos muchos más autores nuevos y editoriales independientes que han empezado a producir literatura infantil. Con el auge de la tecnología y la autopublicación, hoy es posible publicar con un clic en plataformas como Kindle de Amazon”, coincide Jessica Pérez, escritora e ilustradora.