ColumnistasCuando se comparte un cuento en el aula, se rompe la distancia entre el docente y los estudiantes. Ambos habitan en un territorio de complicidad, ensueño y fantasíaEscuchar26 de junio 2026, 06:00 a. m.La práctica de narrar historias debería generalizarse en todos los centros educativos del país. (Fotografía con fines ilustrativos). (Shutterstock/Foto) Carlos RubioEspecialista en literatura infantil, profesor jubilado de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional. Desde 2016 es miembro de número de la Academia Costarricense de la Lengua. Ha escrito más de diez libros literarios dedicados a la niñez. En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
La crisis de lectura en Costa Rica tiene una solución olvidada: contar cuentos
Desde Omar Dengo hasta Gabriela Mistral, grandes educadores defendieron el valor pedagógico de los cuentos. Hoy, ante la crisis educativa, esa tradición cobra renovada vigencia








