¿Quién no ha llegado a casa después de todo un día y lo primero que ha hecho es contarle a alguien lo que ha sucedido? Desde lo más trivial, como aquel conductor que se saltó el paso de cebra por el que ibas a cruzar, hasta la sustanciosa conversación que escuchaste mientras esperabas para pagar en la fila de un supermercado. Eso sí, acentuando ciertos aspectos para captar la atención.
Los cuentos, los relatos o las historias forman parte de nuestra cultura y de nuestra vida, sin importar de dónde vengamos. Eso es lo que busca visibilizar el proyecto europeo ANCESTOR, A Net to Catch European Stories and Tales from the Oral Tradition: unir a las diferentes culturas a través de la oralidad, sin importar el idioma, durante los dos próximos años.
Blanca Calvo forma parte del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara y dirige la iniciativa. La antigua directora de la biblioteca de Guadalajara que hoy lleva su nombre explica que los seres humanos nos alimentamos de historias: “Por eso nos gustan tanto las películas, por eso somos cotillas y hablamos de nuestros vecinos, porque necesitamos de las historias para vivir. Nos gustan los cuentos porque nos dan un momento de descanso, de concentración, también de compartir”.







