Eduardo Palacios | Haro (La Rioja) (EFE).- Alrededor de unos 6.000 «guerreros» han participado este lunes en la Batalla de Vino de Haro (La Rioja) y han teñido de color granate, con unos 30.000 litros, los Riscos de Bilibio en un «enfrentamiento» incruento, en el que el objetivo es pasarlo bien y mantener viva la tradición.
Esta iniciativa, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, se ha desarrollado con unos 30.000 litros lanzados con cubos, botas, sulfatadoras, pistolas y todo tipo de «armas» para empapar al «contrario», conocido o no, de acuerdo con los datos estimativos facilitados a EFE en fuentes municipales.
El Ayuntamiento de Haro, que aporta cerca de 10.000 litros de vino, había decidido «acotar» un poco más la zona de la batalla y empezar antes la misa, que, en teoría, marca el inicio de esta tradición, para evitar que comenzara ya en la madrugada, como en años anteriores.
Pero las ganas de fiesta están muy por encima de horarios y normas y, desde las seis de la mañana, centenares de personas vestidas de blanco y pertrechadas con vino, «armas» para arrojarlo y almuerzo, han emprendido el camino a la ermita de San Felices en los Riscos de Bilibio, a unos 6 kilómetros de Haro.








