Guillermo Cabellos |
Barcelona (EFE).- A Heráclito se le atribuye ese aforismo de que un hombre no puede cruzar un mismo río dos veces. Esa misma premisa aplicada a la música nos puede llevar a preguntarnos si una banda cuyos músicos van y vienen, dejan su impronta y se llevan un poquito de su genuinidad, sigue siendo siempre la misma banda.
La respuesta a esta cuestión, como todas las que tienen que ver con la metafísica, depende del observador, por lo que cada uno de los 3.600 fieles a King Crimson que se han reunido este domingo en el Poble Espanyol tendrá su propia teoría.
Lo que está claro es que Adrian Belew y Tony Levin, que coincidieron en el grupo a principios de los 80 y buena parte de los 90 y 2000 como voz y guitarra el primero, y bajo el segundo, han dado más de dos horas de ‘Discipline’ (1981), ‘Beat’ (1982) y ‘Three Of A Perfect Pair’ (1984) en la inauguración del nuevo festival Barts.
Adrian Belew durante el concierto de BEAT en Barcelona. Barts Festival/Txus García






