"Las personas con una enfermedad como la m�a dependemos de la innovaci�n terap�utica; acabar con el c�ncer empieza por ensayos cl�nicos que den acceso a nuevos f�rmacos, por eso tuve claro que quer�a participar". Cuando a Sara Cervello le plantearon la posibilidad de participar en un ensayo cl�nico, no lo dud�. "Lo vi como una oportunidad". En 2020, a Sara le diagnosticaron con 37 a�os c�ncer de mama metast�sico. Dos a�os antes, estando embarazada, le hab�an encontrado una masa que entonces no parec�a preocupante. Pero un tiempo despu�s, unas molestias en el estern�n, un dolor recurrente y la retracci�n en la piel de la mama dieron la voz de alerta. Tras la realizaci�n de las pruebas pertinentes, lleg� el diagn�stico.Si bien inicialmente, y con los primeros resultados, le explicaron que ten�a c�ncer de mama, Sara pens� en el trabajo. "Estaba en un momento muy dulce y tem�a que se me fueran a escapar oportunidades laborales". Sin embargo, cuando poco despu�s, y ya con todas las pruebas, le concretaron que presentaba un c�ncer de mama metast�sico de debut, "el impacto fue muy grande. Pensaba que me iba a morir y que mi ni�a de dos a�os iba a crecer sin conocer a su madre", recuerda.Investigaci�n con f�rmacos de precisi�nSu tumor fue secuenciado y detectaron una mutaci�n espec�fica. El c�ncer de Sara es HER2 positivo, por lo que, ya como tratamiento de primera l�nea, le pautaron, adem�s de quimioterapia, anticuerpos monoclonales bloqueadores de esta prote�na y tratamiento hormonal. Cuando acab� los seis meses de tratamiento con quimioterapia, le plantearon la posibilidad de participar en un ensayo cl�nico, una opci�n que a Sara no le era desconocida porque un miembro de su familia estuvo a punto de participar en un estudio de este tipo, aunque al final no result� candidato.Y ya en 2021 fue incluida en un ensayo cl�nico dirigido a probar un inhibidor de PI3K (fosfoinositol 3-cinasa) para evaluar la respuesta tumoral en lo que a estabilidad de la enfermedad se refiere, actuando sobre esta prote�na en concreto, con lo que Sara sum� un nuevo medicamento a los que ya estaba tomando. "Es un f�rmaco muy potente y los efectos secundarios fueron importantes, como erupci�n cut�nea (rash), sintomatolog�a digestiva y diarreas fuertes. Pero en un ensayo cl�nico est�s muy controlado".Al a�o y medio, Sara sali� del ensayo, no porque la enfermedad hubiese progresado o el f�rmaco resultase t�xico para ella, sino porque decidi� abordar la enfermedad desde otra perspectiva". Sara decidi� con sus especialistas operarse y recibir radioterapia en las met�stasis, por lo que ya no era elegible para seguir participando en el ensayo.No obstante, piensa que el haber sumado una l�nea m�s de tratamiento a las iniciales le permiti� conseguir un control de la enfermedad que le hizo ser candidata a cirug�a y radioterapia."Me siento muy afortunada"Actualmente, Sara contin�a en tratamiento y la buena noticia es que la enfermedad permanece estable. "Me siento muy afortunada, llevo ya cinco a�os y medio y creo que todo lo que he hecho en el camino ha ido sumando para estar como estoy. La respuesta a los f�rmacos, a la cirug�a y a la radiaci�n ha sido muy buena y por eso estoy contenta, aunque no quiero celebrar; que dure lo que tenga que durar. Las pacientes con c�ncer de mama metast�sico sabemos que tenemos una enfermedad cr�nica pero que no est� cronificada, que tenemos que vivir en tratamiento constante y, cuando falla una l�nea de tratamiento, pasar a la siguiente".Por eso est� convencida de la utilidad de los ensayos cl�nicos. "Espa�a es l�der en cantidad y calidad en este tipo de estudios y todos tenemos que colaborar para que siga siendo as�. Para pacientes como yo, con opciones de tratamiento limitadas, es una opci�n para acceder a la innovaci�n terap�utica".Sara pertenece a la Asociaci�n Espa�ola de C�ncer de Mama Metast�sico y trabaja para visibilizar esta enfermedad. "El c�ncer de mama ha tenido en general una narrativa rom�ntica y victoriosa por las altas tasas de supervivencia, pero el c�ncer de mama con met�stasis es otra realidad. Hablamos de una enfermedad incurable y potencialmente mortal, con unas tasas de supervivencia que nada tienen que ver con las del c�ncer de mama localizado y, muchas veces, no es bien comprendida por la sociedad".De los s�ntomas al diagn�sticoPor su parte, Esther Mart�n recuerda con precisi�n la ma�ana de enero de 2015 en que sinti� los primeros s�ntomas de su enfermedad, que se manifest� con adormecimiento y hormigueo en las extremidades que se fueron extendiendo a otras partes del cuerpo, adem�s de opresi�n en el pecho. Lo que en principio pensaban que pod�a ser un pinzamiento del nervio ci�tico —aunque a ella esta sospecha nunca le cuadr�— result� ser, tras la realizaci�n de las pruebas pertinentes y revisar su historia cl�nica, una posible enfermedad desmielinizante."A m� aquello me son� a chino, no ten�a ni idea de lo que era. Despu�s, el neur�logo me explic� que lo que yo hab�a tenido era un episodio de mielitis cervical, es decir, que la m�dula se hab�a inflamado a nivel cervical, y que lo que estaban buscando era la causa", explica Esther Mart�n, que forma parte de la Asociaci�n Malague�a de Familiares y Afectados de Esclerosis M�ltiple (Amfaem).Tras la realizaci�n de nuevas pruebas, le informaron de que se trataba de un primer brote de esclerosis m�ltiple. "En ese momento me vine abajo, empec� a llorar y ya no escuchaba lo que me dec�a el m�dico. Apenas ten�a conocimiento de la enfermedad y con lo que yo la asociaba era con quedarme en silla de ruedas".En consulta, el neur�logo le explic� de qu� se trataba y empez� tratamiento de inmediato con interfer�n, primero a dosis m�s bajas y despu�s m�s altas, con lo que empez� a tener efectos secundarios severos.Esther recuerda aquellos inicios de la enfermedad como un calvario por la infinidad de sensaciones que le causaba la patolog�a, que en su caso se manifest� como esclerosis m�ltiple en forma medular y que se traduc�a en sensibilidad muy elevada y dif�cil control de esf�nteres, a lo que hab�a que a�adir los efectos secundarios de la medicaci�n. "El interfer�n me provocaba como una especie de gripe que se traduc�a en que a m� me parec�a que el cuerpo me iba a reventar".A ra�z de esta situaci�n, comenz� tratamiento con otro f�rmaco, que tambi�n le provoc� efectos adversos. En enero de 2019 tuvo un brote tan fuerte que tuvo que dejar de trabajar y entr� en una depresi�n profunda. "Mi primer miedo fue decirles a mis padres qu� enfermedad ten�a y, en ese momento, lo que pensaba era en qu� iba a ser de m� el d�a de ma�ana, porque yo visualizaba que me iba a quedar en una cama. Ten�a miedo al momento de llegar a ser dependiente".Cuando dos a�os despu�s recibi� una llamada del hospital en la que le planteaban la posibilidad de entrar en un ensayo cl�nico, no lo dud�. De hecho, ella misma se hab�a ofrecido cuando le detectaron la enfermedad, pero no pudo ser porque no estaba planteado para el momento de inicio."Con el ensayo he experimentado un cambio f�sico""Esa llamada para m� fue un chute de energ�a, me entusiasm� como si me hubiese tocado la loter�a y, a las tres semanas de iniciarse el ensayo, yo empec� a notar que la niebla mental que me saturaba se despejaba". Y lleva ya casi cinco a�os sin brotes."A m� el ensayo me dio la oportunidad de experimentar un cambio f�sico; m�s que eso, me ha cambiado la vida. Hay un antes y un despu�s en mi vida tras haber entrado en el ensayo", asegura."Yo creo que cuando alguien rechaza participar en un ensayo cl�nico lo hace por desconocimiento y es necesario cambiar esta percepci�n. Somos los pacientes que m�s controlados estamos; yo creo que todo son ventajas. A m�, sin duda, me ha dado la vida", concluye.