El Mundo por dentroActualizado Lunes,
junio
09:13Audio generado con IAPara ilustrar el Jornal de hoy hemos plagiado a Edmund Wodick. En nuestra versi�n, el diarista escribe rodeado de nueve personajes (hemos sustituido a uno de los varones del original por una mujer obra del mismo autor; no porque nos hayamos vuelto paritarios, sino para representar a Gim�nez Barbat, que ejerci� de Diotima).Esta podr�a ser la cena de los diez de 2005. Pero el diarista est� pelicano, as� que esta reuni�n tiene lugar en la actualidad o en un futuro cercano. Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dij�ramos, dos veces. Pero se olvid� de agregar: una vez como tragedia y la otra como pel�cula de Jason Statham, donde el malo recibe minuciosamente su merecido y una fractura m�s para el camino, y el bien triunfa a fuerza de testosterona. Naturalmente, estamos hablando de la reactivaci�n de Ciudadanos. O de la fundaci�n de un partido an�logo.Las circunstancias son las mismas, pero a lo grande. En 2026, Espa�a toda ha alcanzado la degradaci�n de la Catalu�a de 2006: la Primera Dama suplicando el pasaporte para ir a la playa. �Ni Ferrusola! �Hasta aqu� llegaron las aguas mayores! De modo que la pregunta es: �qu� hacer? Y el diarista responde: �Algo viejo. Un partido pol�tico, exactamente�. Alguno propone crear un Partido Provisional, que deber� extinguirse cuando el Psoe recupere la raz�n; otro dice que no, que Partido Provisional tiene las siglas del Pp y a ver si nos van a confundir. En fin, que no hay suc pero hay un transversal Psoe State of Mind. Lleva el diarista un cabreo de mil demonios: �Ni el franquismo ni el psoe�smo han sido en vano. Un paisaje intelectual apelmazado y decadente�. Y abunda: �Al fin y al cabo han pasado veintinueve a�os de psoe�smo. El esfuerzo de levantar de nuevo algo distinto y da�ino es sobrehumano�. Pero piensa: �Necesitamos un nosotros vigoroso y masivo. Un voto �tico que cauterice. Ya habr� momento de volver a la pol�tica, de comprobar si la hip�tesis —la necesidad de un nuevo partido— tiene alg�n anclaje en la realidad�. Por si acaso, sigamos adelante.(Terminado el dominglunes veintinueve de junio, temprano, recordando aquel fragmento de Schopenhauer en �ber die Freiheit des menschlichen Willens, unas palabras tan claras que pueden ser comprendidas por cualquiera a condici�n de que haya estado casado, incluso casada; y gracias a David P�rez Chico y a Mart�n L�pez Corredoira, incompatibilistas de pro, que me descubrieron hace a�os esa joya schopenhaueriana.)









