Alicia López |

Gibraltar (EFE).- En apenas dos semanas la verja de Gibraltar, en pie desde hace más de cien años, será historia, y con su desmantelamiento se pondrá fin a años de colas interminables, a veces de hasta cuatro horas, que sufrían los trabajadores que diariamente se desplazaban al peñón; «por fin cae el otro muro de Berlín, adiós a las colas».

Ese es el sentimiento generalizado que tienen los 15.000 trabajadores transfronterizos, un 80 % españoles, que cruzan la frontera cada día, según asegura a EFE Roberto, el recepcionista de un hotel de Gibraltar, que le ve todo ventajas al derribo de la verja, incluso podrán cotizar en España y acceder a una mejor pensión.

Lo que sí teme es que suban los precios de la vivienda, aún más, en la Línea de la Concepción y aledaños.

Roberto explica que en Gibraltar hay muchas casas vacías y sus dueños están esperando al 15 de julio, cuando entra en vigor provisionalmente el tratado, para ponerlas a la venta y comprarse una más barata en Cádiz y eso, pronostica, va a disparar el coste de las casas.