Una de las primeras exigencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a los aliados europeos cuando recuperó la Casa Blanca fue que multiplicaran al menos por dos su gasto militar, hasta alcanzar el 5% del producto interior bruto (PIB). Ante las amenazas del líder norteamericano y el hecho de que la defensa europea –en plena guerra de Ucrania– dependa del Pentágono, todos los dirigentes de los países aliados aceptaron comprometerse a llegar a este porcentaje de gasto menos uno: España.PublicidadEl Gobierno de Pedro Sánchez fue el único que se negó a comprometerse a alcanzar este 5%, si bien firmó que conseguiría tener las mismas capacidades militares que el resto de aliados gastando mucho menos. Un gesto que no gustó al resto de socios: por ejemplo, el primer ministro belga, Bart de Wever, le dijo medio en broma, medio en serio que debía ser un "mago" y que quería saber como hacía este truco.El acuerdo de incrementar a marchas forzadas el gasto militar se cerró en la cumbre de La Haya de la OTAN del verano del año pasado. Sin embargo, la presión de Trump y del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que siempre se ha mantenido extremadamente fiel a los intereses de la Casa Blanca, no ha cesado en ningún momento y, por ejemplo, los dos dirigentes volvieron a criticar a España por el gasto militar en el encuentro que mantuvieron en Washington. El secretario general de la OTAN, no obstante, volvió a decir que confiaba en que España alcanzará los objetivos de capacidades militares sin destinar al menos el 5% de su PIB en defensa, y solo gastando poco más del 2%, que es a lo que se comprometió y mantiene la Moncloa.La presión de Trump y Rutte a España –y a todos los aliados que quieran seguir su camino– llega las semanas previas a la cumbre de la Alianza Atlántica del 7 y 8 de julio en Ankara (Turquía). Ahora bien, España ya no es el único aliado que pone en duda y admite públicamente que pueda alcanzar este porcentaje tan elevado en defensa y mantenerlo a lo largo de los años, sino que hay al menos cinco países más que durante los últimos días han hecho públicas sus reticencias y críticas al compromiso que exigió el presidente de Estados Unidos.El Reino Unido e Italia, dos grandes díscolosEntre estos aliados, se encuentra uno de los socios más destacados de la Alianza Atlántica y una de las potencias nucleares europeas, Reino Unido. Londres se comprometió al 5%, pero de momento se encuentra solo en el 2,6%, una tasa solo ligeramente mayor a la española. Además, el actual Gobierno laborista solamente se compromete en esta legislatura a llegar al 3% y no tiene un plan para llegar al objetivo fijado por la OTAN en 2035.PublicidadDe hecho, así lo admitió abiertamente cuando el anterior ministro de Defensa británico, John Healey, dimitió en parte por la falta de financiación en el Ejército y publicó una carta en la que aseguraba que su gobierno no tenía una "hoja de ruta" para llegar al 5%. Healey también criticó a Hacienda porque le imponía un límite de gasto que no le permitía alcanzar los porcentajes exigidos por la OTAN.Otro de los aliados que ha mostrado sus dudas públicamente es nada más ni nada menos que Italia. El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, defendió a su homólogo británico después de la polémica carta y aseguró que Reino Unido no es el único aliado europeo que tiene problemas de financiación para el gran rearme de Europa. De hecho, el miembro del Ejecutivo ultra liderado por Giorgia Meloni, que antes era una de las principales aliadas en Europa de Trump, aseguró que compartía "totalmente las preocupaciones y reflexiones" de Healey y que su país también tiene un problema de inversión.Más allá de estos dos grandes, también hay países pequeños que se están sumando a la pequeña revolución dentro de la OTAN contra el gasto militar exigido por Trump. Uno de ellos es Eslovenia. La alianza atlántica incluso le ha llegado a mandar una carta en que le riñe porque el gasto en defensa del país solo alcanzaba el 2% del PIB y "en gran parte por incluir proyectos que no se ajustan a la definición acordada de gasto básico en defensa". Al excluir dichos proyectos, el gasto en defensa se sitúa más cerca del 1,6%, según asegura la alianza atlántica.PublicidadDe hecho, cada vez hay más debate sobre cómo se debe contabilizar el gasto militar de los aliados y qué puede considerarse defensa y qué puede quedar al margen. Fuentes diplomáticas de la OTAN abogan por que esta definición sea lo más amplia posible y, de esta manera, se pueda inflar el porcentaje de gasto militar sin tener que incrementar la financiación en defensa. De momento, ni Estados Unidos ni la alianza dan señales de que estos cálculos puedan cambiar y, en la práctica, los aliados europeos se puedan gastar menos dinero.Por último, también hay aliados más prorrusos, como República Checa o Hungría, que se niegan a incrementar el gasto militar de la OTAN, sobre todo porque lo ven innecesario ante el expansionismo del régimen de Vladímir Putin. Los dos países, aunque Viktor Orbán haya perdido el trono en Budapest y esté en manos del conservador Peter Magyar, se mantienen en un gasto militar de alrededor del 2% y no dan señales de que tengan la intención de alcanzar los porcentajes que pide el presidente de Estados Unidos.
España no está ahora sola frente a Trump: Italia y Reino Unido admiten que no llegarán al gasto militar del 5%
El Reino Unido e Italia dicen públicamente las dificultades que tienen para llegar al 5% del PIB en gasto militar.









