La OTAN quiere que el histórico aumento del gasto militar no se quede en los presupuestos, sino que se traduzca en fábricas, misiles, munición y nuevas capacidades. Con una movilización inédita de recursos para defensa y seguridad en ambos lados del Atlántico, y bajo la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, para que los aliados europeos asuman más peso en su propia defensa, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ha decidido situar a la industria en el centro de la cumbre que se celebrará en Ankara (Turquía). Su objetivo es demostrar que el compromiso de destinar el 5% del PIB a defensa empieza a convertirse en capacidad militar real mediante inversiones, innovación y producción acelerada, en un momento en que Rusia intensifica su rearme y Estados Unidos redefine su papel en Europa.Para ello, Rutte ha convocado este lunes en su residencia oficial de Bruselas a un reducido grupo de máximos responsables de las principales empresas de defensa de la Alianza: Rheinmetall, Airbus, Saab, Leonardo y la española Indra, entre otras. La invitación, enviada días antes de la cumbre de Ankara, deja poco margen para la interpretación: la industria será uno de los pilares del mensaje político que la OTAN quiere proyectar.“No hay una defensa fuerte sin una industria de defensa fuerte”, escribe el secretario general en una carta remitida a los directivos, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. “Confiamos en su crecimiento e innovación para tener éxito”, añade en la misiva, en la que recuerda que el compromiso adquirido por los aliados en la cumbre de La Haya de destinar el 5% del PIB a defensa —tras grandes presiones del presidente estadounidense— debe traducirse ahora en capacidades tangibles.Rutte anima expresamente a las empresas a aprovechar la gran cita de Ankara —en la que se celebrará un foro con el sector de la defensa— para anunciar importantes contratos que envíen un “mensaje concreto de disuasión industrial” a quienes amenacen a la Alianza. También, para demostrar ante la opinión pública el denominado defence dividend, el impacto económico positivo que, según la OTAN, puede generar el aumento del gasto en defensa en forma de empleo, innovación e inversión.La Alianza enmarca la cita de este lunes como una de las reuniones frecuentes del secretario general con las compañías, según explica una portavoz. Pero el protagonismo concedido al sector refleja que la organización, tras décadas centrada en fijar objetivos de gasto para los gobiernos, busca acelerar la capacidad de producción de su base industrial. “Los fondos comprometidos no servirán de mucho si la industria no es capaz de fabricar más deprisa, reducir los plazos de entrega y aumentar la producción de sistemas de armas, munición y componentes estratégicos”, señalan fuentes diplomáticas europeas.Rearme La cumbre del 7 y 8 de julio en Turquía llega, además, en un momento especialmente delicado para la Alianza. El compromiso del 5% del PIB, aprobado por los aliados el año pasado en La Haya (excepto España, que asegura que puede cumplir con su compromiso gastando el 2,1%), supuso un giro histórico tras años de presiones de Washington para que Europa asumiera más carga. Ese compromiso se ha traducido, de hecho, en un aumento récord del gasto. Durante la visita de Rutte a la Casa Blanca el pasado miércoles, el secretario general de la OTAN bautizó esa subida de la inversión como “el billón de Trump”. Un billón que también se destinará, dejó caer el responsable de la OTAN en el Despacho Oval, en contratos para la industria estadounidense.El ambiente entre Estados Unidos y varios aliados europeos tampoco atraviesa su mejor momento. Trump ha vuelto a vincular el compromiso estadounidense con el esfuerzo financiero de sus socios y ha reprochado en varias ocasiones la falta de “lealtad” de algunos aliados en asuntos de política exterior. Las diferencias no se limitan al gasto: también afectan al papel que debe desempeñar Europa dentro de la Alianza y al desarrollo de una base industrial de defensa cada vez más autónoma. Y mientras exige a Europa que asuma un mayor peso militar, Washington mantiene abiertas varias revisiones sobre el despliegue de sus fuerzas en el continente.La industria europea de defensa ha pasado de ocupar un papel secundario a convertirse en un actor estratégico. Empresas que hace apenas unos años afrontaban recortes presupuestarios trabajan ahora con carteras de pedidos récord y anuncian ampliaciones de fábricas y nuevas líneas de producción. El reto, sin embargo, sigue siendo enorme, reconocen fuentes del sector, porque Europa continúa fragmentada, con múltiples modelos de armamento, procesos de adquisición nacionales y capacidades industriales desiguales.El fracasado programa FCAS para construir un avión militar europeo —impulsado por Francia y Alemania y al que se había unido España— simboliza esas dificultades para lanzar grandes proyectos multinacionales en un sector dominado por intereses nacionales.Frente a ese ejemplo, otros proyectos avanzan a mayor velocidad. La Iniciativa Europea del Escudo Aéreo (European Sky Shield Initiative) busca reforzar la defensa antimisiles del continente mediante adquisiciones conjuntas y sistemas interoperables. El programa Eurodrone continúa su desarrollo como apuesta europea por las capacidades no tripuladas, mientras numerosos países han incrementado de forma coordinada la producción de proyectiles de 155 milímetros para reponer arsenales y mantener el apoyo militar a Ucrania. A ello se suman nuevos programas para reforzar la fabricación de misiles, radares, sistemas de defensa aérea, capacidades espaciales y tecnologías de inteligencia artificial aplicadas a la defensa.Además, la Unión Europea ha marcado en 2030 la meta para reforzar la seguridad del continente, recuerdan fuentes comunitarias. Bruselas quiere movilizar hasta 800.000 millones de euros para impulsar la producción militar conjunta y favorecer las compras coordinadas entre Estados miembros. Para ello, ha aprobado un nuevo instrumento de préstamo con 150.000 millones de euros.
La OTAN reclama a la industria de defensa acelerar la producción ante la presión de Trump
Rutte anima a las grandes empresas de defensa a anunciar inversiones y contratos en la cumbre de Ankara para cumplir el 5% de gasto militar
La NATO convoca a CEO de Rheinmetall, Airbus, Saab, Leonardo e Indra para acelerar la fabricación de armas, convirtiendo el 5% PIB en capacidades reales. El rearme europeo genera demanda crítica de drones, AI y sistemas; UE moviliza 800 mil millones para M&A en tech de defensa.








