El Gobierno cubano ha encarcelado a un adolescente de 16 años durante tres meses en una prisión de Canaleta por participar en las protestas del 13 de marzo en Ciego de Ávila. Es el preso político más joven del castrismo. Esto no nos puede sorprender. Todos los regímenes represivos encarcelan menores. Lo que sí me ha llamado la atención es que lo han acusado de “sabotaje”. ¿Se puede cometer sabotaje sin poder bloquear ni un ascensor?La raíz es sabot, que significa zapato de madera en francés. Era el zueco típico de las zonas rurales de Francia, Bélgica y Países Bajos que llevaban los campesinos y temporeros que acabaron en las primeras fábricas de Lyon y París. El sabotaje nace cuando los primeros peones de los nuevos sistemas de producción mecanizada empezaron a arrojar sus zapatos dentro de la maquinaria para protestar por sus condiciones laborales y parar la producción. En otras palabras, el sabotaje es hijo de la revolución industrial y su primera manifestación fue la protesta campesina contra la deshumanización del capitalismo. Después las dos grandes guerras mundiales, elevarían su rango de influencia a la cadena de suministro de las grandes infraestructuras industriales. Sabotear se convirtió en el acto de resistencia heroica del pueblo sometido contra el invasor.Los franceses cortaban líneas ferroviarias y alteraban los sistemas de señalización para ralentizar el avance de las tropas alemanas. Los comandos noruegos dinamitaron puntos críticos de sus plantas de agua pesada para frenar a los nazis en su proyecto nuclear. La era de la información convirtió el boicot en una operación remota. El ejemplo más memorable sigue siendo Stuxnet, el terrorífico malware de Israel y EE UU contra el programa nuclear iraní. Hoy la RAE lo define como un daño o deterioro a instalaciones o productos como procedimiento de la lucha contra los patronos, contra el Estado o contra las fuerzas de ocupación en conflictos sociales o políticos y como oposición u obstrucción disimulada contra proyectos, órdenes, decisiones o ideas. ¿A qué se opone el saboteador más joven del castrismo?Cuba sufre falta de alimentos y de servicios básicos, pero también de combustible y electricidad. Su sistema energético está muy deteriorado, y la demanda eléctrica supera con creces su capacidad de generación. Durante años se había sostenido con el petróleo barato y financiado de Petrocaribe pero, sin el colchón energético de Venezuela, los apagones duran 12, 18 y hasta 24 horas al día. En Ciego de Ávila, el corazón agrícola de la isla, lleno de plantaciones de piña y caña de azúcar, los trabajadores salen a protestar a oscuras con sus cacerolas porque no pueden trabajar con el apagón. No quieren parar las máquinas; necesitan que vuelvan a funcionar para poder comer. No son una “amenaza al orden productivo”. Son los restos descartados de su desaparición.Los presos por sabotaje se multiplican en el sistema penitenciario cubano. En otras partes matan periodistas y encarcelan manifestantes por terrorismo y sedición. Esta tendencia nos tiene que resonar cuando la única apuesta de las grandes potencias mundiales es hacia una economía automatizada que, si todo sale según el plan, pondrá a 300 millones de trabajadores en la calle. Su desesperación se sumará al descontento colectivo con algoritmos que harán su trabajo peor, y nos forzarán a aceptar productos y servicios cada vez más insuficientes sin un responsable al que pedir explicaciones ni otra manera de protestar que no haya sido criminalizada por los mismos gobiernos que implementaron la automatización.