La pen�ltimaEste 3 de julio Filmin estrena, 'MegaDoc', el documental sobre el ca�tico proceso de creaci�n de la 'Megal�polis' de Francis Ford Coppola: m�s de 130 millones de d�lares de coste contra apenas 14 de recaudaci�nFotograma del documental Megadoc, de Mike Figgis, proyectado en el festival de Venecia, que muestra el rodaje tras las c�maras de la pel�cula de Francis Ford Coppola Megal�polisActualizado Lunes,
junio
02:48Dos pel�culas de presupuesto �nfimo est�n arrasando en la cartelera mundial. Backrooms, de Kane Parsons, tiene menos de 10 millones d�lares de presupuesto. Puede parecer una cifra holgada (con eso en Espa�a se hacen unas cuantas pelis), pero en EE.UU. y con actores de primer orden (tras Valor Sentimental, Renate Reinsve es una de las actrices del momento) es poqu�sima pasta.Obsession, de Curry Barker, ha costado una fracci�n de eso: 750.000 d�lares. Cada una ha recaudado ya m�s de 300 millones en taquilla. Sus autores vienen de YouTube y tienen unas edades que a m� me resultan insultantes, por bajas: Barker 26 a�os y Curry 21. No es que yo pudiera ser su padre, es que podr�a y socialmente no chirriar�a.Mientras Backrooms y Obsession asaltan los cines de medio mundo, Filmin se dispone a estrenar, este 3 de julio, MegaDoc, el documental que Mike Figgis hizo sobre el ca�tico proceso de creaci�n de la Megal�polis de Francis Ford Coppola. Los n�meros de esa pel�cula son tambi�n apabullantes: m�s de 130 millones de d�lares de coste contra apenas 14 de recaudaci�n. Un proyecto demencial y que no podr�amos calificar de "gafado" porque cu�ntas veces y de cu�ntas personas habr� escuchado Coppola que su pel�cula ser�a una ruina. Y as� fue. Megal�polis es una desproporcionada hoguera de quemar dinero, una obra en la que todos los planos aspiran a ser memorables (y muchos lo son) y una pel�cula con una extra�a obsesi�n por el color amarillo. Que, como todos sabemos, es el de la buena suerte.Pero yo prefiero vivir en un mundo en el que Megal�polis existe que en uno en el que no. Sobre todo si esa inexistencia se debe a que alguien, pongamos un tal Francis Ford, se pleg� a las exigencias de banqueros, contables y se�ores de traje gris. Prefiero que el arte sea una m�quina de perder pasta y generar belleza. Porque en menos a�os de lo que parece esa pasta se habr� recuperado por otro sitio y, en cambio, la belleza, aunque sea grotesca (y la de Megal�polis lo es), seguir� ah�, intacta y perfecta. Las debacles econ�micas de Corazonada, dirigida tambi�n por Coppola, o La puerta del cielo forman ahora parte de la m�stica de esas dos maravillosas pel�culas. Qui�n se acuerda ahora de sus deudas. La parada de los monstruos de Todd Browning tampoco fue un buen negocio. Ni El proyecto de la bruja de Blair una buena pel�cula.Aquella cosa cost� menos todav�a que Obsession y tambi�n recaud� cientos de millones. Eso la puso en la historia del cine como negocio, pero no como arte.Para tener capacidad de supervivencia, el cine tiene que ser las dos cosas. Igual que, a efectos, el �xito comercial de El Padrino pudo financiar el fracaso de Megal�polis, ojal� los dividendos de Backrooms y Obsession permitan a sus autores convertirse en artistas locos que hagan avanzar el cine. Y, en consecuencia, tambi�n el mundo. Como hizo Francis Ford Coppola.








