La zaragozana Merche, residente en la ciudad de Dallas (Texas, EE. UU.), se embarcó recientemente en una experiencia profesional y personal que está transformando su visión de la educación y de la vida laboral.La profesora llegó a Estados Unidos el 9 de julio gracias a un programa de intercambio de docentes impulsado por el Ministerio de Educación y Formación Profesional de España, con un visado de tres años que puede prorrogarse, aunque, según explica, su intención es regresar a España al terminar el curso escolar.Desde su incorporación al centro educativo en Dallas, Merche ha observado una serie de diferencias profundas respecto al sistema español. “El nivel de exigencia es mucho mayor”, comenta, destacando que los resultados se miden constantemente y que “la dirección puede entrar en tu clase en cualquier momento”.También señala que las bajas laborales son limitadas: únicamente diez días al año para cubrir enfermedad, asuntos personales o viajes, y si se excede, se descuenta directamente del salario. Esta realidad le ha parecido tan llamativa que afirma haber visto “compañeros que van a trabajar con una escayola, algo impensable en España”.Una experiencia vital y profesionalOtro aspecto que ha llamado su atención es el ritmo de vida y la cultura laboral que imperan en EE. UU. Para Merche, “aquí hay gente que con 70 años sigue trabajando”: una expresión que resume tanto la prolongación de la vida laboral como la estructura social diferente a la de España.Merche, en una nota con El Español, explica que su estancia constituye “no solo una experiencia laboral, sino también vital”. El hecho de involucrarse en otro sistema educativo le permite ver nuevas realidades y enriquecerse personalmente. “Yo llevaba muchos años con la ilusión de poder hacerlo”, comenta.En su escuela en Dallas trabaja junto a otros tres profesores españoles, lo que contribuye a que su integración sea mayor y a que pueda aportar desde su experiencia como docente española. “Somos un profesorado altamente comprometido y muy responsable con nuestro alumnado”, afirma, al mismo tiempo que desmiente estereotipos: “No he sentido en ningún momento que aquí nos vean como vagos a los españoles”.Vida en Texas: costumbres y contrastes con EspañaLa vida cotidiana en Dallas también ha permitido a Merche explorar matices culturales distintos. Observa que la sociedad estadounidense es “mucho más individualista”: los jóvenes se marchan de casa cuando van a la universidad, la movilidad entre estados es elevada y las relaciones personales adoptan otro patrón comparado con España.Respecto al salario, reconoce que es “más generoso que en España”. Si bien los costos de vida como la vivienda son altos, afirma que “con los sueldos de aquí da para todo”, incluyendo poder hacer turismo.La mirada de Merche plantea también una invitación a reflexionar sobre la realidad del sistema educativo y laboral en España. La duración de la jornada, la evaluación constante de los docentes, las expectativas de resultados, el papel de la administración educativa y las condiciones del profesorado en general salen a relucir en su experiencia.Su testimonio genera preguntas como: ¿estamos midiendo demasiado poco los resultados en el ámbito docente? ¿Cómo influye la cultura laboral en la motivación y rendimiento de los profesores? ¿Qué podemos aprender de sistemas externos sin perder nuestra identidad educativa?Además, su estancia en Dallas pone de relieve el perfil cada vez más internacional de los docentes españoles, que se mueven, comparten y experimentan fuera de las fronteras. Para Merche, esta vivencia “además de enseñar, te enseña”.¿Y después de Dallas?Aunque su visado es de tres años prorrogables, Merche apunta que lo más probable es que permanezca solo durante el curso escolar actual, ya que “tengo a mi familia en España”.El reto ahora será incorporar todo lo aprendido en EE. UU. cuando vuelva a Zaragoza, y transmitir esa experiencia tanto al entorno educativo como a su vida personal.