M+.- Para Adriana Ramírez es un regalo de la vida que, siendo enfermera en México, encontró en Pensilvania la oportunidad de volver a cuidar a pacientes. Llegó hace tres años junto con su familia desde Michoacán y ya ha atendido durante más de un año a una adulta mayor y actualmente cuida a un muchacho de 17 con discapacidad.El primero es latino; el más joven estadunidense.Su acelerada inserción laboral refleja una necesidad que crece silenciosamente en Estados Unidos: el Departamento del Trabajo proyecta que los empleos de cuidadores domiciliarios y asistentes de cuidado personal (Careguivers) crecerán 17 por ciento entre 2024 y 2034 y se abrirán 765 mil 800 vacantes al año.Actualmente, las mujeres latinas representan tres de cada 10 cuidadores y se siguen capacitando.La demanda es impulsada por el envejecimiento de la población. - En Estados Unidos hay 64.6 millones de personas de 65 años o más, consideradas población adulta mayor, y representan el 19 por ciento —uno de cada cinco— del total de 342 millones de habitantes que en promedio tienen 40 años, según la Oficina del Censo. En ese contexto, los migrantes se han convertido en una pieza indispensable y se están preparando a través de un programa colectivo que realiza sesiones de capacitación como en el que se encuentra Adriana y diez personas más en un barrio céntrico de la ciudad, cuya ubicación se guarda para evitar problemas a cuidadoras y pacientes.Estudios citados por la Universidad de Pittsburgh muestran que, tras el endurecimiento de las políticas migratorias, la fuerza laboral de cuidadores domiciliarios se ha reducido un 7.5 por ciento.Como consecuencia, los adultos mayores que necesitaban apoyo tuvieron cinco por ciento menos probabilidades de recibir atención en casa aunque puedan pagarlo.