Terminó de definir el texto de su renuncia durante la lánguida jornada del viernes, en la que se mantuvo prácticamente encerrado en su despacho, después de hablar con Karina Milei. Manuel Adorni abandonó la Casa Rosada y se fue a su departamento de Caballito, en el ocaso del atardecer. En el ocaso de su efímera carrera. Alrededor de su oficina, los rumores y las reuniones adquirieron un ritmo frenético al amparo de definir quién ocuparía la Jefatura de Gabinete. Un movimiento inusual para un viernes a la noche en la Casa de Gobierno. Y menos aún ante la ausencia de Javier Milei, en vuelo de regreso desde España. La hermanísima Karina, que extrañamente no acompañó al Presidente en su breve viaje a Madrid y canceló una visita prevista a Chubut, volvió a ser el epicentro del desfile de funcionarios. Fue acompañada por su anillo más cercano de colaboradores, liderados por Eduardo “Lule” Menem, uno de sus principales escuderos junto a su primo Martín, el presidente de la Cámara de Diputados que también estuvo varias horas en Balcarce 50.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.













