Cuando Javier Milei regresó de madrugada de su viaje por Madrid la decisión había sido tomada por él: Manuel Adorni se tenía que ir. La noche anterior, Karina Milei había decidido soltarle la mano al jefe de Gabinete, luego de casi cuatro meses de sostenerlo en el Gobierno, y solo faltaba el okey final del Presidente. Adorni, aseguran en Casa Rosada, ya redactó la carta de renuncia.

El sábado, el jefe de Gabinete arribó temprano a la Quinta de Olivos, donde Milei lo estaba esperando. El día anterior, Adorni conversó con Karina y consensuó con ella su partida. El escándalo generado por la causa de enriquecimiento ilícito había llegado a un punto de no retorno, y la secretaria de la Presidencia decidió escuchar, esta vez sí, el coro desesperado de funcionarios y aliados que, hace meses, reclaman la salida de Adorni para reactivar la gestión.

“Manuel fue parte del proceso. Está cansando a nivel personal con todo esto”, aseguró un funcionario nacional que estuvo, hasta tarde a la noche, participando de las conversaciones en el despacho de Karina en Casa Rosada. Hay versiones contrapuestas, sin embargo. La mayoría coincide en que la salida de Adorni fue consensuada con el jefe de Gabinete, que no se irá en malos términos, pero muchos advierten que la hermana presidencial está furiosa con él.