Antes de salir de casa, ponerse crema protectora, cacao en los labios, gafas de sol, gorra o sombrero, comprobar que llevas agua y un abanico o un ventilador de mano; pronto también será habitual la sombrilla. Buscar la acera que esté a cubierto hasta el metro o el bus o el tren, cruzar los dedos para que no se haya estropeado el aire acondicionado. Pensar en los que trabajan limpiando escaleras, o en la obra, o recogiendo la cosecha, o en mantenimiento urbano, o siendo rider o transportista. Sudar. Ana Escobar / EfeEn los ratos libres, llevar a los niños a la playa o la piscina municipal, remojarse un poco. De día mantener las persianas bajadas, cerrar ventanas y postigos a las horas de calor intenso. De noche, abrirlo todo, siempre que los de enfrente no tengan el aire encendido, por el ruido y para evitar que entre la bocanada caliente que expulsa su aparato. Dormir mal. Acercar el colchón al balcón. O una ducha antes de tumbarse bajo el ventilador de techo, quien tenga uno.Unos se han de proteger para poder transitar este mundo y otros viven de espaldas a élPor otro lado están los que van desde su casa bien acondicionada directamente al garaje y al coche también bien acondicionado hasta la oficina bien acondicionada, o a la segunda residencia con piscina particular, o al aeropuerto y, de ahí –tal vez en primera clase, o en jet privado–, a lugares incluso más calurosos. Se alojarán en resorts con acceso directo a una playa privada de aguas cristalinas y a grandes piscinas exclusivas, independientemente de que en ese lugar haya sequías recurrentes, o inundaciones, o ambas cosas, y de que sus residentes no puedan permitirse una vivienda (ni acondicionada ni de ningún tipo) aunque trabajen de sol a sol.Esos residentes dan gracias; siempre les han dicho que viven del turismo. Los habrá que se sientan parte de la extinta clase media porque pueden evitar salir a la calle pidiendo que un rider les traiga la comida a casa bajo la solana, compraron un pingüino a plazos y pasarán cinco días de vacaciones en un Airbnb, pondrán una cámara para que no les entren ocupas mientras tanto.Este es el mundo que hemos creado, del que unos se han de proteger para poder transitarlo, y en el que otros viven de espaldas a él, ignoran que hace calor y sus consecuencias, como que en España hayan muerto 212 personas en cuatro días y ni siquiera sea una noticia destacada.