Pamplona (EFE).- España cuenta ya con más de 100 proyectos de vivienda colaborativa, un modelo que los expertos en salud pública proponen incentivar por sus demostrados beneficios para el bolsillo y también para la salud: combaten la soledad no deseada, promueven el envejecimiento saludable y mejoran la convivencia y los cuidados.

Nacido en Dinamarca en los 70, el «cohousing» se basa «en una manera de vivir un poco diferente»: cada persona tiene su casa pero comparte espacios comunes, como cocinas o lavanderías, con lo cual se optimizan costes y se fomentan las relaciones sociales.

Así lo explica a EFE Isabel Portillo, secretaria de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), que ha participado estos días en su XLIV reunión anual donde se ha reivindicado este formato como alternativa al tradicional, en un contexto en el que la vivienda constituye la principal preocupación para casi el 43 % de la población, según el CIS.

El «coliving», la «copia» especulativa

Nada tiene que ver con los «coliving» que están proliferando en los centros de las grandes ciudades y que suponen la «copia» especulativa: edificios comprados por grandes fondos que alquilan las estancias a precios desorbitados y que se han convertido en foco de gentrificación y motivo de expulsión de los vecinos.