La izquierda ha perdido poder en la ciudad de Bogotá. Así lo demuestran los resultados de las elecciones presidenciales en las que el ultraderechista Abelardo de la Espriella ganó por un estrecho margen de 250.000 votos frente al senador de izquierda Iván Cepeda. La capital colombiana pasó de ser un bastión electoral del presidente Gustavo Petro en 2022 a convertirse en el talón de Aquiles de Cepeda en 2026. En cuatro años, la izquierda redujo su votación en cerca de 20.000 sufragios, mientras la derecha creció significativamente, un cambio determinante para consolidar la derrota nacional del proyecto progresista. En la segunda vuelta de 2022, el hoy presidente Petro logró 2.253.997 votos en la ciudad, el 58,5% del total, mientras que su contendiente, Rodolfo Hernández, sumó solo 1.480.198, un 38,48%. Un gobierno después, Cepeda obtuvo 2.235.514, cerca del 52,4 % de la votación, y De la Espriella 1.933.243 votos, más del 45,3 %. La reducción entre Cepeda y Petro fue de 6 puntos. La diferencia entre candidatos pasó de 20 puntos en 2022 a solo siete puntos en 2026. En número de votos, Cepeda solo obtuvo una ventaja de 300.000 votos, medio millón menos que Petro. De haber mantenido el rendimiento de 2022 en la capital, la izquierda habría vuelto a ganar el poder ejecutivo. Si Bogotá, que suele votar contra el gobernante de turno, fue clave en la histórica victoria de Petro, también determinó la derrota de Cepeda. Esa reducción de votos fue mayor en los estratos 3 y 4, la clase media y media-alta, en los que vive la mayoría del electorado, según una revisión detallada hecha por el analista de datos Santiago Roldán. Pero la caída se repite en todos los niveles de esa estratificación creada para los servicios públicos y que, en el habla cotidiana, sirve para señalar las clases sociales.En el estrato 1, el más bajo de la escala que concentra el 5% de la población, Cepeda obtuvo el 73% del voto, cuando Petro había sumado el 78,5%. En el 2, la clase baja, que suma el 35% de los bogotanos, la izquierda cayó del 71,9% al 65,3%. Pero en el estrato 3, donde vive un enorme 40,2% de la población, la caída fue de 7 puntos porcentuales, de 58,7% a 51,5%. Y en el estrato 4, el 11,5% de la población, el desplome fue de 44,4% a apenas 36,6%. En la clase media alta y alta, los estratos 5 y 6, también retrocedió la izquierda, lo que muestra el fenómeno transversal de su pérdida. “La votación de Bogotá está muy correlacionada con la clase social. Los más pobres votan mayoritariamente a la izquierda y los ricos a la derecha. Por eso, la disputa está en las clases medias, en los estratos 3 y 4″, dice Roldán. “En esa clase media se perdió la ventaja”.La relevancia del voto de Bogotá es altísima porque representa el 16% del voto de todo el país. “Bogotá cedió 270.000 votos frente a 2022; la derrota nacional fue por 247.000”, dice un informe realizado por el analista Roldán. Detrás de ello está la disputa ideológica por la clase media, que ha sido clave para elegir a los alcaldes recientes como el actual, Carlos Fernando Galán, o su antecesora, Claudia López. En esa importancia, aunque con una lectura particular, coincide el presidente Petro, que hizo énfasis en la relevancia de esa pérdida en uno de los múltiples mensajes en X que publicó después de conocer unos resultados electorales que no ha reconocido explícitamente: “De acuerdo a los datos, quien da la presidencia a Abelardo no es Antioquia, sino Bogotá, donde una clase media beneficiaria de la reforma laboral de mi gobierno, decidió recortar la distancia que el progresismo tenía al votar con 300.000 votos más a Abelardo”, escribió el saliente presidente. En ese mismo mensaje, Petro acusó de arribismo a la clase media naciente, pues es un sector de la población que viene creciendo hace varias décadas: ”Eso ya ha sido analizado y se llama tirar la escalera por donde se ascendió, para que no asciendan otros, como sucede con los residentes ya establecidos en EEUU y los nuevos migrantes ilegales. Una parte de la clase media quiere ser como Abelardo en vez de mirar cómo se le da la mano a la juventud bogotana a la que dieron la espalda, llamándolos petroñeros”. Un análisis más geográfico muestra que la izquierda perdió votos en todas las 20 localidades de la ciudad, más allá de que el mapa sea similar al de cuatro años atrás, con una Bogotá profundamente dividida. De la Espriella ganó en ocho localidades del norte y el noroccidente, mientras que su rival lo hizo en el sur y en el suroccidente. Un estudio más detallado, hecho por el analista Sebastián Londoño en cada una de las Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ), conjuntos de barrios de características urbanísticas similares, muestra que De la Espriella ganó en 18 zonas que en 2022 habían votado mayoritariamente por Petro, concentradas en las localidades de clase media de Engativá, Kennedy y Puente Aranda.Detrás de todo ello hay varios factores. Uno es la creciente participación electoral. De acuerdo con el observatorio de participación ciudadana de la ciudad, en esta ocasión votó el 70,65% del potencial, superando en 5,05 puntos porcentuales el nivel registrado en la segunda vuelta presidencial de 2022. Se trata de un aumento de 330.000 votantes. Otro es la sostenida rebeldía de una ciudad que elige alcaldes distantes de los presidentes, que votó mayoritariamente por la izquierda a la Presidencia en 2018 y 2022, y que, cuando esta tiene el poder Ejecutivo, vira de forma significativa hacia la derecha.
La reconfiguración electoral de Bogotá: de bastión de Petro en 2022 a talón de Aquiles de Cepeda en 2026
El senador ganó en la capital del país en segunda vuelta, pero la izquierda perdió 6 puntos porcentuales con respecto a los resultados de 2022











