Iván Cepeda ganó la primera vuelta presidencial en Bogotá, pero el resultado dejó señales de alerta para su campaña. Aunque obtuvo el 41% de los votos, quedó por debajo del desempeño de Gustavo Petro en la primera vuelta del 2022, cuando la izquierda alcanzó el 46% de los sufragios. El retroceso de 66.000 votos, de 1.772.001 a 1.706.249, contrasta con el aumento del censo electoral de la capital en más de 392.000 personas. Y no se trata de un trasvase a otras candidaturas de izquierda que auguren una fácil recuperación del caudal en la segunda vuelta. “El Pacto Histórico ganó en Bogotá, pero parece haber recibido un castigo de parte de una clase media que hace cuatro años apoyó a Petro con toda la esperanza y hoy está decepcionada”, resume Bibiana Ortega, profesora de Ciencia Política de la Universidad Javeriana.Una parte importante de los casi 400.000 nuevos votantes se inclinó por candidatos de centro como Sergio Fajardo y Claudia López, explica el profesor de Ciencia Política y director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (CESED) de la Universidad de Los Andes, Michael Weintraub, quien señala que hubo también una parte que respaldó al ultraderechista Abelardo de la Espriella, el segundo más votado en la ciudad con algo más de 1,5 millones de votos y ganador a nivel nacional con más de 10 millones. Aunque perdió en la ciudad por 162.000 votos contra el senador de izquierdas, logró conquistar 8 localidades, de las 20 en las que se divide la ciudad, en las que Petro ganó en la primera vuelta de 2022.La izquierda mantuvo sus bases inamovibles en localidades del sur popular, como Ciudad Bolívar, Bosa, Usme o Sumapaz, donde consiguió aventajadas victorias. De la Espriella, como también era esperable, se impuso en localidades del norte acomodado y de clase media en el occidente como Usaquén, Suba y Fontibón, donde suele ganar la derecha. Y fue en las localidades y los barrios del centro geográfico, que suelen estar en disputa y dependen de la lectura del momento político de sus habitantes, donde se produjo el mayor movimiento electoral. “La izquierda conservó el sur, pero perdió la franja media de la ciudad”, comenta el analista de datos Ricardo Ruiz, quien publicó en X un detallado desglose de los resultados de la capital, barrio por barrio. Ruiz enfatiza que la izquierda se “desplomó” en barrios de clase media, como Granjas de Techo, en Fontibón, que pasó de votar en un 60% por Petro en 2022 a hacerlo en un 37% por Cepeda; Hipotecho, en Kennedy, que votó 55% por Petro a 32% por Cepeda, o Galerías, en Teusaquillo, que apoyó en un 67% a Petro, y un 46% a Cepeda. “No son casos sueltos”, agrega Ruiz, “Fontibón, Engativá, Puente Aranda y Barrios Unidos fueron el verdadero campo de batalla, que se rompió hacia la derecha”, agrega. Weintraub cree que el fenómeno responde a una tendencia más amplia. “El mensaje populista cruza fronteras de clase”, explica. Señala que Colombia ya lo había vivido en 2022 con Rodolfo Hernández, quien llegó a segunda vuelta con Petro, y es una tendencia que se extiende por el continente. “Tanto ricos como pobres, como de clase media, reciben mensajes que invitan a un desmantelamiento del sistema”, asegura el experto, que argumenta que eso resuena especialmente con una clase media que “está frustrada por cosas como pagar muchos impuestos y no verlos en su barrio, o porque la inseguridad está disparada”. En su opinión, hay un descontento con el status quo que busca respuestas. José Ricardo Gómez, de 39 años, residente del barrio Ciudad Salitre, en la localidad de Fontibón, representa este tipo de elector. Votó por Petro, escéptico, en la segunda vuelta de 2022. “Creí que había que darle la oportunidad finalmente a sus ideas, hasta de pronto terminaba siendo un buen gobierno”, dice. Cuatro años después, decepcionado, votó por De la Espriella porque “hay un pesimismo muy grande en el país” que, en su opinión, continuaría con Cepeda. “Se llaman progresistas, pero yo no creo que el país haya progresado mucho”, sentencia. En su localidad, Petro ganó la primera vuelta de 2022 con el 41,9%; esta vez, De la Espriella obtuvo el 42,7%, superando a Cepeda por más de seis puntos.El ascenso del ultra también tiene que ver con la incapacidad del centro, representado en candidatos como Sergio Fajardo o Claudia López, y de la derecha tradicional, con Paloma Valencia, de capitalizar ese descontento. Weintraub señala que la ola de populismo de derecha que está creciendo en la región y en el mundo explica parte de ese fracaso. “Hay una apertura a causas muy de la derecha, pero no una como la del Centro Democrático [el partido de Valencia], sino mucho más combativa, antiderechos y menos dispuesta a dialogar con otras partes del espectro político”. Ese, agrega, es un fenómeno “que le resulta muy difícil de contrarrestar al centro con su mensaje mucho más moderado y matizado”. Ortega, la profesora de la Javeriana, se declara sorprendida de lo ocurrido en su localidad, Teusaquillo. Allí, en la primera vuelta de 2022 Petro ganó con un margen del 12% sobre segundo, el derechista Federico Gutiérrez. Esta vez triunfó De la Espriella, con 3,4% más de la votación que Cepeda. Para Ortega, el resultado refleja, en parte, un voto castigo al Gobierno Petro. “Pasa mucha factura el tema de la paz total [la política presidencial que buscaba dialogar con todos los grupos armados]. Hay una alta percepción del desmejoramiento de la seguridad en el país y eso se vive en lo rural, pero también en las ciudades”, asegura. También reprocha que Cepeda no construyó una identidad política desmarcada de Petro. “Tiene que tener un sentido crítico para reconocer las falencias que ha tenido este Gobierno”, afirma. Opina, además, que la economía también genera miedo, “y a la clase media más, porque es la que en realidad paga más impuestos. Entonces, que la inversión extranjera se haya ido, asusta, porque uno también quiere vivir bien”. Y destaca un elemento adicional: el comportamiento estratégico de los votantes. “En Colombia existe una cultura política de votar por quien parece tener más opciones de ganar, en vez de por quien me representa. Personas que inicialmente preferían a López o a Fajardo terminaron respaldando a alguno de los dos candidatos con más posibilidades”.Los resultados son un revés para la estrategia electoral de Cepeda. Hace una semana, el exsenador y coordinador de su campaña, Gustavo Bolívar, explicaba a este periódico que su objetivo era crecer, precisamente, en las localidades de clase media que históricamente oscilan entre distintas opciones políticas. Señaló que, incluso, esperaban superar la votación capitalina de Petro en segunda vuelta de 2022, de poco más de 2,2 millones de votos. Weintraub va más allá y considera que el desempeño de Cepeda en algunos de sus bastiones fue débil, señalando barrios de Ciudad Bolívar o Kennedy. En esa última, la localidad más poblada de Bogotá y fortín de la izquierda en los últimos años, hubo barrios donde ganó De la Espriella. Por eso, el profesor cree que la mayor oportunidad de crecimiento de Cepeda para la segunda vuelta no está en conquistar votantes de centro, sino en movilizar a quienes se abstuvieron. Un análisis de datos muestra que los votantes que viven en territorios favorables a Cepeda y que se abstuvieron el 31 de mayo suman más de un millón, mientras que los que no votaron en la primera vuelta en territorios más favorables a De la Espriella rondan los 600.000. “El sueño del Pacto Histórico son los abstencionistas”, asegura Weintraub, quien considera muy difícil movilizar a ese electorado. “Es la única manera que tiene Cepeda de crecer en Bogotá”, opina, asegurando que no cree que los 780.000 votantes de otros candidatos elijan a Cepeda. “Al menos 400.000 son de Paloma Valencia y Santiago Botero [otro candidato de ultraderecha], y de esos la inmensa mayoría se irán a Abelardo”. Aunque el candidato de izquierda capture parte de los votos de López y Fajardo, “el saldo, al final, es negativo”. Con todo, su pronóstico es que Bogotá mantendrá un comportamiento similar al observado en la primera vuelta. Y eso podría definir la Presidencia de la República.
La agridulce victoria de Iván Cepeda en Bogotá
Abelardo de la Espriella ganó en ocho localidades que votaron mayoritariamente por Gustavo Petro en 2022
Iván Cepeda ganó en Bogotá con 41%, pero perdió 66.000 votos vs. Petro 2022, pese a 392.000 nuevos electores. Clase media frustrada por inseguridad e incumplimientos migró hacia centro y extrema derecha: De la Espriella conquistó 8 de 20 localidades.










