Durante años, he estado atrapada en un círculo vicioso, caro y agotador: cuando me aburro (o estoy triste, o me siento insegura) navego por internet en mi teléfono buscando cosas que comprar. En esos momentos, me da la sensación de que la compra adecuada me va a servir para aliviar ese aburrimiento o incomodidad. Son esos zapatos que conseguirán que mi vida sea más glamurosa; ese desmaquillante que me hará sentir más guapa que nunca.
Algunas veces esta emoción dura hasta dos días desde que recibo el producto. Pero esa sensación se va apagando —a veces tan pronto como en el instante en el que hago clic en “confirmar compra”— e inevitablemente pienso, ‘¿por qué acabo de hacer esto?’.
Así que, ¿cómo se empieza a comprar menos cosas? Se lo preguntamos a expertos y a personas que han conseguido reducir su consumo.
¿Por qué compramos más de lo que necesitamos?
En estos tiempos es común tener dificultades para controlar las compras impulsivas, afirma Alexa Brown, música de la Orquesta Sinfónica de Omaha (EEUU) y creadora del canal de YouTube Conscious Consumerism (Consumismo consciente, en inglés).









