El Ministerio de Economía presume de que España vive "un ciclo insólito de aumento de la productividad y creación récord de puestos de trabajo, que es el reflejo de la modernización de nuestro modelo de crecimiento económico". Y es estrictamente cierto. La productividad aumentó un 1% trimestral entre enero y marzo, el mejor arranque de año en más de una década (desde 2015). Además, tras este trimestre, España suma ya dos años completos de crecimiento de la productividad por hora trabajada. Esta mejoría es clave para el país. Las dificultades de convergencia con la Unión Europea, tanto en PIB per cápita como en salarios, responden principalmente a los problemas de productividad que ha arrastrado el país durante décadas. De hecho, históricamente, España ha destruido productividad en los ciclos de crecimiento económico, lo que es una señal inequívoca de una economía que genera desequilibrios en las fases expansivas. En esta ocasión, por el contrario, España está creciendo con ganancias de productividad. Pero, como en el pasado, vuelve a haber otro problema que está neutralizando esta mejora: las ausencias al puesto de trabajo. Según los últimos datos del INE, la productividad por hora trabajada ha aumentado casi un 4%, pero la productividad por trabajador ha caído un 4%. Una brecha de ocho puntos porcentuales que, para las empresas, significa haber retrocedido casi una década en términos de productividad por cada trabajador al que le pagan una nómina. Para las patronales, estas ausencias en el puesto de trabajo son un problema de absentismo (trabajadores que faltan sin justificación) mientras que para los sindicatos, es un problema de deterioro de la salud de los trabajadores (por el envejecimiento, el estrés y las condiciones de trabajo aumentan las bajas médicas). Lo más probable es que haya una mezcla de ambas razones, aunque resulta revelador el hecho de que sea un problema exclusivo de los asalariados y no de los autónomos. Sea como sea, la realidad es que las horas de trabajo perdidas están dilapidando todas las ganancias de productividad de España. En la práctica, es como si los avances logrados no existieran. El número de trabajadores ha aumentado un 11,3% desde finales de 2019, pero las horas trabajadas apenas se han incrementado un 8,5%. Son tres puntos menos que evidencian el surgimiento de un nuevo problema económico. Según los datos de la EPA, 1,2 millones de trabajadores faltan cada día a su puesto de trabajo por bajas médicas. Este problema es especialmente grave para los sectores intensivos en mano de obra, ya que las ausencias en el puesto de trabajo dificultan gravemente la gestión de los recursos humanos. Muchas empresas solucionan este problema manteniendo un exceso de plantilla para compensar a quienes estén de baja, lo que eleva los costes laborales. Esfuerzo desperdiciado En términos agregados, las horas de trabajo perdidas neutralizan las ganancias de productividad por hora. Dicho de otra forma: aunque los trabajadores sean capaces de producir más en el tiempo que están trabajando, como pierden mucho tiempo de trabajo, la productividad total de cada uno de ellos es menor. La industria manufacturera ejemplifica esta situación. Su productividad por hora de trabajo ha aumentado un 5,5% desde 2019, pero la pérdida de tiempo de trabajo provoca que la productividad por puesto de trabajo se haya reducido un 1,2% en este periodo. Las empresas del sector del comercio, hostelería y transporte (servicios de bajo valor añadido) han hecho un esfuerzo en elevar su productividad por hora de trabajo avanzando hacia la digitalización de sus negocios. El resultado ha sido muy positivo: cada hora trabajada genera un 13,2% más de producción que antes de la pandemia. Sin embargo, el tiempo perdido provoca que la productividad que aporta cada trabajador haya crecido un 3,7%, esto es, casi cuatro veces menos. De forma agregada, las ganancias de productividad por hora de trabajo han sido irrelevantes para las empresas debido al tiempo perdido. El resultado es que los costes laborales unitarios (el coste de producir cada unidad de producto) se han disparado en estos años, y siguen haciéndolo. El coste laboral unitario ha aumentado un 31% desde los niveles prepandemia. Este aumento indica que los costes salariales han ido muy por encima del ritmo de la producción, porque realmente ha caído para cada trabajador. El Banco de España ha alertado de que esta subida de los costes laborales pone en riesgo las ganancias de competitividad logradas en el pasado por la economía española. O, dicho de otra forma: sin mejoras de la productividad, las subidas de los salarios generan vulnerabilidad sobre el crecimiento económico. Las mejoras conseguidas de España se están perdiendo por el nuevo problema de las ausencias en el puesto de trabajo Es cierto que España ha tenido históricamente tantos problemas salariales que la mejora de los últimos años no anula su posición competitiva, pero es la tendencia lo que preocupa al Banco de España. Y, en el fondo, lo que subyace es un problema de ausencias en el mercado de trabajo que encarecen los costes laborales que soportan las empresas. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ya le ha pedido a la Seguridad Social que corte el gran descontrol que existe en las bajas médicas. Para lograrlo, recomienda reforzar las plantillas de sanitarios (para evitar las listas de espera), pero también que la Seguridad Social aumente la vigilancia de la incapacidad temporal. TE PUEDE INTERESAR La AIReF señala que existen indicios que apuntan a un uso abusivo de las bajas médicas. Entre ellos, que la incidencia de las bajas médicas se disparó casi un 60% entre 2017 y 2024. O la existencia de una alta concentración de las bajas: el 25% de los afectados concentra el 55% de los casos, lo que indica una alta reiteración de casos. O, incluso, el descenso drástico del número de personas que superan el umbral de los dos años de baja, que es cuando la Seguridad Social empieza a vigilar los casos. Sea por la causa que sea, la pérdida de horas trabajadas está neutralizando la ganancia de productividad que ha logrado España. Un estudio publicado por el Banco de España muestra que el país ha conseguido una importante mejora en la productividad total de los factores gracias, sobre todo, a una mejora en la calidad de la inversión. Históricamente, durante las fases expansivas, la inversión se dirigía a sectores de bajo crecimiento de la productividad, pero que tuvieran capacidad de influencia económica o política. Ahora no está ocurriendo esto: España ha aprendido de los errores del pasado y está enfocando mejor su inversión. Pero las mejoras conseguidas se están perdiendo por el nuevo problema de las ausencias en el puesto de trabajo. El resultado es que la productividad por puesto de trabajo suma ya un año completo de caídas y está ya un 4% por debajo de los niveles de 2019.
El absentismo se come las ganancias de productividad que ha logrado España
El PIB por hora trabajada ha aumentado de forma estable desde el final de la pandemia, pero las horas perdidas provocan que la productividad por ocupado siga siendo inferior a la de 2019












