Actualizado S�bado,
junio
00:31Este domingo se conmemora en todo el mundo libre el D�a Internacional del Orgullo LGTBI, jornada que, entre otras cosas, reivindica lo mucho que a�n falta para que la orientaci�n sexual deje de ser motivo de discriminaci�n. Hasta en 65 pa�ses siguen penadas las relaciones homosexuales, y en m�s de una decena el castigo m�s frecuente incluye la condena a muerte.Incluso en la Vieja Europa hay que dar a�n demasiados pasos en la lucha igualitaria. Sin ir m�s lejos, sigue siendo toda una rareza el que alguien del colectivo se sit�e en la jefatura de una casa real. En nuestros d�as, existe un �nico caso. Hablamos del duque Francisco Buenaventura de Baviera (92), jefe de la dinast�a Wittelsbach y de la extinta corona del viejo reino que se extingui� en 1918, tras la derrota de los imperios centrales en la Primera Guerra Mundial y la proclamaci�n de la Rep�blica de Weimar, el primer r�gimen democr�tico de Alemania, al que seguir�a el terrible periodo nazi cuando el mundo se convirti� en un infierno.Para saber m�sEl duque Francisco, con tratamiento de Alteza Real, aunque no se siente hoy en un trono, es un arist�crata de extraordinaria influencia y prestigio en Alemania, y en cualquier cumbre de la realeza europea se sit�a al mismo nivel que el resto de los jefes de las dinast�as que entroncan pasado hist�rico y futuro del continente. Y en su biograf�a destaca sin duda el haberse convertido en el �nico homosexual declarado que hoy lleva las riendas de una casa real.Pero incluso �l parece haber esperado a hacer bueno el dicho castizo de que a la vejez, viruelas. Porque aunque mantiene una relaci�n sentimental con el abogado alem�n Thomas Greinwald desde los a�os 80, ya ha llovido, y durante todas estas d�cadas se les ha visto juntos en acontecimientos sociales, el duque esper� en realidad a 2021, a poco de cumplir los 88 a�os, para su definitiva salida del armario p�blica, cuando la pareja pos� orgullosa para un retrato oficial obra del artista neerland�s Erwin Olaf que form� parte de una exposici�n en Hamburgo.Fue aquel un gesto con el que Francisco de Baviera rompi� todos los tab�es. Y hace apenas unas semanas se destac� -por desgracia todav�a sorprende- que el duque hiciera junto a su pareja el pase�llo por la larga alfombra del Palacio Real de Estocolmo durante las celebraciones por los 50 a�os de reinado del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia. Thomas Greinwald ocup� tambi�n su lugar en la foto oficial que compartieron todos los miembros de la realeza presentes en el jubileo, entre ellos la Reina Sof�a de Espa�a. Peque�os gestos y a la vez de gran importancia en aras de la normalizaci�n real.Francisco es bisnieto del �ltimo rey de Baviera, Luis III. Naci� en 1933 en M�nich, donde se cri� hasta que siendo todav�a un ni�o su familia se traslad� al castillo de S�rvar, en Hungr�a. Con la ocupaci�n nazi de este pa�s, en 1944 varios miembros de la dinast�a Wittelsbach -incluido el mismo Francisco, su madre, la condesa Mar�a Francisca Drakovi, y alguno de sus hermanos- fueron internados como prisioneros especiales inicialmente en el campo de concentraci�n de Sachsenhausen y posteriormente en Flossenb�rg y Dachau. En abril de 2025, de hecho, el duque fue uno de los invitados de honor en las conmemoraciones por el 80� aniversario de la liberaci�n de Dachau, que record� con profunda emoci�n.Con la derrota del r�gimen de Hitler y el fin de la Segunda Guerra Mundial, los miembros de la dinast�a recuperaron el grueso de sus extraordinarios bienes. Y es que en 1918 se hab�a creado el Fondo de Compensaci�n de los Wittelsbach, de naturaleza p�blico-privada, que sigue gestionando en la actualidad el conjunto de palacios y otros edificios, as� como de enormes extensiones de terreno, obras de arte de incalculable valor y valios�simo patrimonio de la antigua familia real.La gran joya de la Corona es el Palacio de Nymphenburg, en medio de majestuosos y formidables jardines de verdadero ensue�o, uno de los lugares m�s visitados de M�nich, en una de cuyas alas mantiene su residencia el titular de la dinast�a, hoy nuestro protagonista, Francisco de Baviera. Su fortuna personal le sit�a como uno de los arist�cratas m�s ricos de Europa, con una colecci�n pict�rica sobresaliente, una de sus grandes pasiones, y que le ha valido reconocimientos como el de ser nombrado administrador honorario del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. Como residencia de verano, el duque y su pareja usan el Palacio de Berg, que se asoma a la orilla oriental del lago Starnberg, tambi�n en Baviera, otra de las soberbias fortalezas hist�ricas de la familia real.Luis de Baviera y Sof�a-Alejandra Evekink el d�a de su boda en M�nich en 2023.GTRESFrancisco se convirti� en jefe de la Casa en 1996, a la muerte de su padre, el duque Alberto de Baviera. Asumi� entonces tambi�n otros t�tulos como los de duque de Franconia y de Suabia, o conde palatino del Rin. El noble no tiene hijos, pero su sucesi�n est� asegurada. Hoy el heredero es su hermano Max Emanuel (89). Como �ste tampoco tiene descendencia, el siguiente en el orden din�stico es su primo Leopoldo (75). Aunque el que act�a desde hace a�os como aut�ntico heredero es su primog�nito, el atractivo pr�ncipe Luis (44), que en 2023 protagoniz� la boda real del a�o en Alemania al casarse con la abogada Sof�a-Alejandra Evekink.Mar�a de la Paz de Borb�n con su marido, el pr�ncipe Luis Fernando de Baviera.E.M.Una de las hijas de la reina Isabel II de Espa�a, la Infanta Paz de Borb�n, se cas� en 1883 con el pr�ncipe Luis Fernando de Baviera. Fue una uni�n felic�sima. Pese a que a la hermana de Alfonso XII le cost� amoldarse a la vida de la que se convirti� en su nueva patria. Su residencia fue Nymphenburg. En aquel palacio, Paz recibi� continuas visitas de sus familiares, en especial de su hermana la Infanta Eulalia, quien se desahogaba con ella por su frustrado matrimonio, mientras sus hijos correteaban por los jardines. Uno de ellos, Luis Fernando, el �nico gay reconocido por cierto de la familia real espa�ola.












