"No me toques las palmas que me conozco". Aunque no lo dijo exactamente así, eso fue lo que vino a escenificar Alba Carrillo en El sótano club. Todo se desencadenó cuando la presentadora comenzó a repasar algunos de sus artistas favoritos. Entre nombres y recuerdos, sacó a relucir a Concha Piquer y, sobre todo, La niña de la estación, esa copla que, según aseguró, borda y que algún día se atrevería a interpretar en directo. Una afirmación que bastó para que sus compañeros la empujaran a arrancarse con la actuación al grito de "un poquito, un poquito".Ni corta ni perezosa, la televisiva se levantó de la silla, cogió un libro que tenía cerca –en un guiño a la propia letra del tema– y arrancó un número en la que no faltó detalle: voz impostada, gestos teatrales, sonrisas cómplices...Sus compañeros, rendidos ante el espectáculo, se apresuraron a jalearla. "Espectacular", "un talento oculto", le gritaron en medio de risas y aplausos."Lo tenía dentro", resumió la protagonista, ya fuera del personaje, antes de explicar que este tipo de performances no son algo nuevo para ella y que suele repetirlas en reuniones familiares, cumpleaños o en Navidad. "Cada vez que me dan un poquito de vino y no puedo abrir las piernas", bromeó.