A Rodrigo Cuevas (Oviedo, 40 años) le gusta llamar a las cosas por su nombre. Por eso estudió la microtoponimia de la tierra asturiana para componer Allá arribita, la canción con la que abrió el encuentro con lectores del pasado 25 de junio. “Lo más bonito de ahí arriba es el aire en los meses de mayo y junio. Y, por la mañana, el estruendo ensordecedor de los pájaros”, explicó. El creador, uno de los más irreverentes y originales de la escena actual, charló con el periodista Fernando Navarro sobre Manual de belleza, su último trabajo. Ya puede verse en vídeo la entrevista y el concierto que ofreció el músico. Los Encuentros EL PAÍS forman parte del programa de fidelización para suscriptores EL PAÍS+.El asturiano llegó a los Teatros Luchana aún con la emoción del concierto que ofreció la noche anterior en el parque Enrique Tierno Galván. En un momento del espectáculo, Cuevas realizó un desnudo integral. Se trataba, explicó, de una vuelta a los conciertos pequeños de los orígenes: “Tuve que hacerlo por exigencia del guion, no me gusta a mí nada desnudarme”, bromeó. Ya lo hizo en la portada de su anterior disco, Manual de romería (2023) y es un férreo defensor del “ejercicio de quedarse en pelotas”. Argumentó que “el striptease y el nudismo son dos de las cosas que más te enseñan en la vida”. Y añadió que “ir a la playa y exponerse es un ejercicio de aceptación muy grande”.Vuelta a los orígenesA lo largo de toda su carrera, que comenzó en 2012 con la publicación de Yo soy la maga, Cuevas ha sido definido como “coplero radical”, “supremacista asturiano” o el “Freddie Mercury del folclore asturiano”. Él mismo se ha descrito como “un complaciente cabaretero” y, durante el evento, reivindicó la figura de “las grandes damas de la canción”, que “nos dejaron un legado de creatividad autóctona muy interesante”. Cupletistas y tonadilleras, muchas procedentes del mundo rural, que llegaron a la ciudad y “se comían los teatros”, explicó. Citó a Lola Flores y a Rocío Jurado: “No hubo franquismo que pudiera domesticarlas”. Durante la dictadura, prosiguió, “el folclore se utilizó de una forma exhibicionista, gimnástica y parcial, y perdió parte de esa frescura. Por suerte, después se pudo recuperar mucho”, añadió. 03:20'Allá arribita' - Rodrigo CuevasEl artista Rodrigo Cuevas en los Encuentros EL PAÍS, el 25 de junio de 2026.Foto: EPVÉl descubrió el folclore a los veinte años. “Lo que queríamos era que inundara y empapara otras partes de la sociedad que estaban totalmente carentes de identidad tradicional”, señaló. Si bien hay artistas que emplean el folclore como “un colorete” o un “adorno estético”, Cuevas celebró que ocupara espacios en carteles de festivales: “Todo ayuda a que el folclore, quizás más riguroso, esté más vivo”, apuntó. En 2015 publicó el EP Prince Of Verdiciu y, cuatro años más tarde, vio la luz Manual de cortejo (2019), un disco producido por Raül Refree. “Se me empezó a tomar un poco en serio, la gente se pensaba que era todo un chiste”, señaló. Después llegaron los premios. Por citar solo algunos: el Premio MIN 2020 a “Artista Revelación”, el Premio Ojo Crítico de RNE de 2021 a las Músicas Modernas y, en 2023, la consagración con el Premio Nacional de las Músicas Actuales. “Si no haces cosas serias, la gente piensa que no vales para nada. Ahora que ya tengo toda la atención, puedo volver a desnudarme”, remachó. Belleza y decadenciaEn la concepción original de Manual de belleza, su tercer álbum de estudio, Cuevas “quería hablar de la decadencia, de esa que es magnética y atractiva”, explicó. Citó a Massiel, con la que colabora en Un mundo feliz. También habló de Mónaco, La Costa Azul, Sorrentino o Benidorm: “Al final su decadencia tiene un punto de belleza exquisita”, dijo. Como creyó que la palabra “decadencia” podía dar lugar a confusión, por la connotación negativa del término, la sustituyó por “belleza”. 03:08'El Xardineru' - Rodrigo CuevasEl artista Rodrigo Cuevas en los Encuentros EL PAÍS, el 25 de junio de 2026.Foto: EPVSi tuviera que elegir entre sus favoritas del disco, Cuevas apostaría por Sácame a bailar, Asturcón y Un mundo feliz. La primera es un pasodoble que canta con Ana Belén, uno de sus sueños. La canción “habla de una pareja mayor en la que uno de los dos padece demencia”. La escribió para dos de sus vecinos y también para sus abuelos. “Quería hablar de esos momentos de lucidez, en los que te das cuenta de que te estás yendo”, explicó emocionado. “No creo que haya un lugar mejor para nacer que un circo”Rodrigo Cuevas, artistaAntes de cantar, a Rodrigo Cuevas le hubiera gustado ser acróbata y crecer en un circo, rodeado de animales, como ya contó en la entrevista para EL PAÍS SEMANAL: “Me parece una profesión muy bonita, interesante y arriesgada, con un punto de adrenalina”. Y sobre el nomadismo circense: “Siempre me gustó estar de acampada. No creo que haya un lugar mejor para nacer que un circo”, aseguró.Durante el turno de preguntas, un suscriptor quiso saber si el avance de la tecnología nos haría dejar de disfrutar de los pequeños placeres de la vida: “No soy nada catastrofista. Cada tiempo tiene sus retos, no vamos a salir de las tecnologías, así que relajaos, aunque pase eso, podemos seguir tomando un buen vino y ver el atardecer”, concluyó Cuevas.Para cerrar el evento, el asturiano interpretó el Romance de Faustinita, uno de sus romances favoritos, y Xardineru, de su nuevo disco. Al terminar, el teatro se puso en pie en medio de una gran ovación.04:31'Faustinita' - Rodrigo CuevasEl artista Rodrigo Cuevas en los Encuentros EL PAÍS, el 25 de junio de 2026.Foto: EPVRodrigo Cuevas ha sido el último protagonista de los Encuentros EL PAÍS. Cada mes, artistas destacados del panorama nacional charlan con los lectores en encuentros únicos con actuación en directo. Por ser suscriptor de EL PAÍS, tendrás acceso a encuentros como este y a muchas más experiencias exclusivas.Empieza a disfrutar en la web de EL PAÍS+.