javier gallegoMadrid 26/06/2026 06:00 Actualizado a 26/06/2026 11:01 El último pleno ordinario del Congreso antes del paréntesis estival dejó una imagen perfectamente representativa del momento político. Mientras la bancada socialista celebraba con una larga ovación la aprobación de tres iniciativas pactadas con sus socios, desde el PP se coreaban gritos de “dimisión” tras festejar, gracias a los votos de Junts, la aprobación de una moción que insta a Pedro Sánchez a plantear una cuestión de confianza y a dimitir por la acumulación de investigaciones por corrupción en su entorno político y personal.El grupo socialista aplaude la aprobación de tres de sus iniciativas pese al varapalo de la moción del PP SERGIO PÉREZ / EFEEsta iniciativa salió adelante con 178 votos a favor y 171 en contra y permitió a Alberto Núñez Feijóo exhibir el creciente aislamiento del presidente del Gobierno y las grietas del bloque de la investidura.En el PP salieron satisfechos con la jornada por la victoria en la moción y por el apoyo de Junts porque “hizo presidente a Sánchez y ahora se refleja un retroceso en su apoyo”, señalaban en el entorno de Feijóo.En este sentido, la moción carece de efectos vinculantes y la moción de censura no prosperaría, principalmente, porque la presencia de Vox continúa alejando a Junts y al PNV para la formación de una mayoríaal­ternativa.La moción impulsada por el PP constaba inicialmente de cinco puntos, aunque los dos primeros, que reclamaban la convocatoria inmediata de elecciones generales y la dimisión en bloque del Gobierno, fueron inadmitidos por la Mesa del Congreso –la mayoría del PSOE y Sumar–.Los socialistas se consuelan al aprobar en el pleno tres de las iniciativas que llevó a la sesiónEl diputado popular Jaime de Olano defendió la iniciativa al sostener que el Ejecutivo “no gobierna”, sino que “resiste”, incapaz de aprobar presupuestos desde hace tres años y cercado por los casos de corrupción que afectan al entorno del presidente. El tercer punto, que insta a Sánchez a valorar la presentación de una cuestión de confianza, obtuvo el respaldo de la Cámara con los votos del PP, Vox, UPN y Junts. También prosperó el cuarto punto, que considera que la acumulación de investigaciones por corrupción exige la dimisión del presidente del Gobierno, mientras que el quinto, relativo al supuesto veto de iniciativas parlamentarias, salió adelante con la abstención de la formación de Carles Puig­demont.El respaldo de Junts volvió a evidenciar la estrategia que viene desplegando. Los posconvergentes sostienen que deciden el sentido de su voto en cada iniciativa y rechazan que compartirlo en ocasiones con PP y Vox signifique formar parte del mismo bloque político. “Votar lo mismo no es votar juntos”, resumen en la dirección del grupo parlamentario. Esa misma lógica explica que el día anterior optaran por no participar en la votación de una moción del PP en el Senado mientras en el Congreso respaldaban otra iniciativa de los populares. La formación lo justificó porque defendía la llamada “vía Starmer”: que Sánchez dé un paso al lado y el PSOE proponga otro candidato para agotar la legislatura.Tras la votación, Feijóo aseguró haber tomado “buena nota” de lo expresado por la Cámara Baja y sostuvo que existe “un antes y un después del sanchismo” y que actuará cuando considere que es el momento oportuno.El segundo gran revés para el Gobierno llegó poco después, cuando Junts volvió a alinearse con el PP, Vox y UPN para tumbar el real decreto impulsado por el Ministerio de Transportes, que contemplaba inversiones extraordinarias por unos 1.000 millones de euros para Renfe, Puertos del Estado y Salvamento Marítimo.Pese a esos dos reveses de fuerte carga política, el Ejecutivo evitó cerrar el curso parlamentario con una derrota absoluta. El Congreso convalidó la prórroga de los descuentos al transporte para jóvenes, dotados con 130 millones de euros, y dio luz verde a dos iniciativas impulsadas por socios habituales del Gobierno: la ley que prohíbe las llamadas terapias de conversión LGTBIQ+ y la transferencia de la titularidad de la AP-9 a la Xunta de Galicia, una vieja reivindicación del BNG.La imagen del día fue la de los grupos del PP y el PSOE felicitándose por sus victorias para ocultar sus derrotasAunque el Congreso volverá a reunirse en la segunda quincena de julio para celebrar dos plenos extraordinarios, la última sesión ordinaria antes del verano dejó fijada la fotografía del final del curso político: un Gobierno obligado a celebrar cada victoria parlamentaria como un balón de oxígeno, y una oposición que aprovecha cada derrota del Ejecutivo para elevar la presión sobre Sánchez, pero que todavía no dispone de una mayoría alternativa para sustituirlo.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro