Domesticación humana

A principios de los años setenta, Wrangham llegó al campamento de Jane Goodall en Tanzania para estudiar los chimpancés. Los vio jugar, acicalarse y cuidar crías ajenas. Parecían una gran familia. Pero un día el grupo se dividió en dos y comenzaron las emboscadas y los asesinatos. Si nuestros parientes más cercanos eran capaces de una violencia tan fría y organizada, ¿qué decía eso sobre nosotros? En La paradoja de la bondad. La extraña relación entre virtud y violencia en la evolución humana (Capitán Swing) sostiene que nuestra capacidad para cooperar y convivir nació de un largo proceso de autodomesticación, aunque el gran desafío de toda sociedad sigue siendo controlar la violencia masculina. Según Wrangham, llevamos 300.000 años apartando a los individuos más violentos y ese proceso ha moldeado nuestros genes.

¿Somos una especie bondadosa o una especie violenta?

Somos ambas cosas. Podemos ser extraordinariamente cooperativos y extraordinariamente crueles.

¿Cuándo empezó a interesarse por esa doble condición humana?