"La causa principal por la que comenzó la guerra fue el temor que los lacedemonios tuvieron de los atenienses, viéndolos tan pujantes y poderosos en tan breve tiempo". La explicación de Tucídides sobre cómo estallaron las guerras del Peloponeso entre las polis griegas hace 2.500 años resuena estos días para comprender la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China. De todas las pugnas que mantienen Washington y Pekín, hay un territorio que aúna el simbolismo político, el valor económico y la relevancia estratégica: Taiwán.En la reunión que mantuvieron Xi Jinping y Donald Trump en mayo, el mandatario asiático citó la "trampa de Tucídides", un concepto geopolítico acuñado por el politólogo Graham Allison, para advertir a la contraparte norteamericana. El presidente de China amenazó veladamente sobre el posible conflicto en torno a la mayor obsesión de ambas superpotencias: una isla situada en el océano Pacífico por la que podría desencadenarse la Tercera Guerra Mundial.

Taiwán es un territorio autogobernado desde 1949 y reclamado por Pekín como parte de su nación. Situada frente a las costas de Fujian, la antigua isla de Formosa se rige por una democracia alineada con Estados Unidos y su poderosa industria tecnológica. Conformada por 23 millones de habitantes y con una extensión similar a Normandía, esta isla posee un valor estratégico incalculable para las rutas marítimas de Asia y por su cercanía a China. Para Estados Unidos, es su principal herramienta para contener al gigante asiático.