ExplicativoEl concepto, inspirado en la rivalidad entre Atenas y Esparta hace más de 2.000 años, volvió a encender debates sobre la tensión entre China y EE. UU.El presidente estadounidense Donald Trump (d.) y el líder chino Xi Jinping al salir tras una visita al jardín Zhongnanhai. Foto: AFP20.05.2026 06:55 Actualizado: 20.05.2026 06:55

Cuando Xi Jinping le preguntó a Donald Trump si podrían evitar la llamada ‘Trampa de Tucídides’, la frase llamó la atención más allá de la cumbre en Beijing y pronto se viralizó en redes sociales. El comentario, hecho el pasado 14 de mayo durante el primer día del encuentro entre ambos mandatarios, puso sobre la mesa un concepto inspirado en la Antigua Grecia y utilizado hoy en las relaciones internacionales para describir el riesgo de que una potencia emergente y otra dominante terminen encaminadas hacia un conflicto. LEA TAMBIÉN En medio del primer viaje de un presidente estadounidense a China en casi una década, la cumbre estuvo marcada por temas como la guerra en Irán, la relación con Taiwán, los aranceles, la inteligencia artificial, las tierras raras y la disputa tecnológica entre ambos países.En ese contexto, tomó relevancia la referencia de Xi al historiador griego Tucídides, quien narró cómo el ascenso de Atenas despertó el temor de Esparta antes de la Guerra del Peloponeso. Siglos después, esa idea sería retomada por académicos y analistas para explicar las tensiones entre potencias rivales y el riesgo de una confrontación.'Apretón de manos' entre Donald Trump y Xi Jinping. Foto:AFP¿Qué es la trampa de Tucídides?El politólogo Graham Allison popularizó el término en 2015 al revisar 16 rivalidades históricas a lo largo de los últimos 500 años: en 12 de ellas, el choque terminó en guerra, desde la rivalidad entre Francia y España en el siglo XVI hasta la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Allison sostiene que cuando una potencia emergente desafía el lugar de la dominante, aumenta el riesgo de conflicto, a menos que ambas logren gestionar sus tensiones.Entonces, el comentario de Xi Jinping fue interpretado como una advertencia sobre los riesgos de que la rivalidad entre China y Estados Unidos derive en una confrontación mayor. Sin embargo, el presidente asiático también insistió en la necesidad de evitar ese escenario y trabajar por una relación estable. “¿Podemos centrarnos en el bienestar de ambos pueblos y en el futuro y destino de la humanidad y construir juntos un mejor futuro para las relaciones bilaterales?”, afirmó Xi. LEA TAMBIÉN La advertencia del mandatario chino se produjo en un momento de creciente competencia entre ambas naciones. Mientras en 2017 Beijing llegaba a las negociaciones comerciales bajo presión por los primeros aranceles impuestos por Washington, el panorama en 2026 es distinto. El año pasado, la administración de Donald Trump elevó los aranceles sobre productos chinos por encima del 140 %, mientras China respondió utilizando su control sobre las tierras raras —minerales clave para industrias tecnológicas y militares— como mecanismo de presión. A finales de octubre de 2025, tras meses de escalada, Trump y Xi se reunieron en Corea del Sur y alcanzaron una tregua que redujo las tensiones en la disputa comercial entre ambos países.Un tablero distinto al de 2023La visita de Donald Trump a Beijing también marcó un contraste con el encuentro que sostuvo el entonces secretario de Estado, Antony Blinken, con Xi Jinping en junio de 2023, en medio de las tensiones provocadas por el episodio de un globo chino detectado sobre territorio estadounidense. En ese momento, ambos gobiernos buscaban reabrir canales de comunicación tras meses de deterioro en la relación bilateral.Donald Trump brinda durante un banquete de Estado con el presidente chino Xi Jinping. Foto:AFPDurante la cumbre reciente, en cambio, los líderes presentaron avances en temas comerciales y estratégicos. Asimismo, acordaron definir una “relación constructiva de estabilidad estratégica”, en la que China se comprometió a aumentar sus compras de productos agrícolas estadounidenses y anunció acuerdos para la adquisición de aeronaves de Boeing, mientras Estados Unidos obtuvo compromisos de acceso a tierras raras críticas para industrias tecnológicas y militares.Con la próxima reunión entre Xi y Trump prevista para septiembre en la Casa Blanca, la relación entre Washington y Beijing volverá a ponerse a prueba en medio de una competencia económica, tecnológica y militar cada vez más marcada. La pregunta que planteó Xi Jinping en Beijing —si China y Estados Unidos pueden evitar que su rivalidad derive en un conflicto— también estará atravesada por la cuestión de Taiwán, que el líder chino calificó como el asunto que, de no gestionarse bien, podría poner el vínculo bilateral “en grave peligro”.JUAN ALEJANDRO MOTATO SOTO / @juanalejandromotato LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.