Pluma invitadaXochi puede verse como algo más que una carretera en Guatemala.
Durante décadas, en Guatemala —y en buena parte de América Latina— hemos entendido la infraestructura como un medio para un fin económico. Carreteras para mover mercancías, puertos para exportar más, conexiones para crecer.
La infraestructura del siglo XXI exige algo más: propósito. Xochi, el Corredor de las Flores, nace de una convicción distinta: que la infraestructura no debe medirse únicamente en kilómetros construidos, sino en vidas transformadas.
La inauguración de Xochi es una oportunidad para replantear esa conversación. No como un proyecto más, sino como una señal de hacia dónde debería evolucionar la forma en que concebimos el desarrollo.
Porque si algo nos ha enseñado la experiencia reciente es que el crecimiento económico, por sí solo, no garantiza bienestar. Ahí es donde proyectos como Xochi buscan marcar una diferencia.






