Publicidad25 de junio, 2026 - 09h51La tarde del miércoles, el celular de Alexandra se iluminó con una notificación por alerta de terremoto. Esa advertencia, aseguró, le dio apenas unos segundos para reaccionar antes de que comenzara el fuerte sismo que sacudió a Venezuela.“Era la alerta de terremoto. Digamos que ahí me dio cinco segundos para pararme y salir corriendo a buscar a mi hermano”, relató la joven venezolana y ecuatoriana de 27 años, residente en Colinas de Bello Monte, en Caracas. PublicidadLos dos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 40 segundos de diferencia y dejaron al menos 164 fallecidos y 971 heridos, según el balance oficial más reciente. La Guaira fue la zona más golpeada, aunque el movimiento también provocó daños, derrumbes y escenas de pánico en la capital venezolana.Alexandra recuerda que al principio el movimiento parecía leve.“Cuando me levanté y vi que era una alarma de terremoto se podía caminar normal. Era leve”, comentó a EL UNIVERSO.PublicidadPublicidadSin embargo, la situación cambió rápidamente. Ella y su hermano se ubicaron junto a una de las columnas estructurales del apartamento y permanecieron allí mientras la sacudida aumentaba de intensidad. “Nos apoyamos en la columna, agarrándonos de los hombros. Ahí sí empezó a estar bastante fuerte. Era un movimiento de un lado para otro”, afirmó.Desde la cocina, ambos observaban cómo una lámpara colgante se balanceaba violentamente.“La lámpara se movía de un lado para otro. No solamente eso, sino que se escuchaban ruidos de cosas cayéndose y rompiéndose, no solo en mi apartamento sino también en los de arriba”, sostuvo. Allí se mantuvieron por cerca de un minuto. “Yo le decía a mi hermano que si salíamos porque ya llevábamos como 30 segundos y veía que no paraba. Pero él me dijo que nos quedáramos ahí hasta que terminara”, dijo Alexandra. PublicidadCuando finalmente cesó el movimiento, ambos bajaron junto al resto de vecinos.“Los vecinos estaban llorando. Aquí viven muchas personas mayores y la gente no está acostumbrada a esto. Había mucho pánico”, agregó. Aunque su sector no sufrió daños graves, Alexandra asegura que todavía horas después seguían sintiéndose réplicas.“Volví a entrar al apartamento porque necesitaba ir al baño y se me cayó un espejo. Después se volvió a mover, pero eran réplicas pequeñas. Igual me apuré y salí más rápido”.La joven contó que familiares y conocidos que viven en Chacao, uno de los municipios más afectados de Caracas, no pudieron regresar a sus edificios tras la evacuación.“Me dijeron que cuando salieron no los dejaron volver a entrar por seguridad. Muchos estuvieron durante horas en plazas y espacios abiertos”.“En mi zona no hubo afectaciones graves. Lo que compartían en grupos de vecinos eran fotos de paredes con desprendimientos o daños menores. Pero en otras partes de Caracas sí hay edificios totalmente colapsados”, añadió.Una de sus vecinas, Vilma, que vive en el tercer piso, alcanzó a observar desde su ventana una gran nube de polvo que se elevaba desde la zona de Chacao.Otra vecina, Fabiola, residente en el piso 11, sufrió daños dentro de su apartamento. Durante el movimiento se desplomaron varios objetos, entre ellos la nevera, una estantería, gabinetes y parlantes. Ante la intensidad de la sacudida, permaneció junto a su hija y su perro, abrazados mientras esperaban que terminara el temblor. Mientras los equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes entre los escombros y la comunidad internacional ofrece ayuda humanitaria, Alexandra reconoce que todavía siente temor cada vez que percibe una nueva réplica. “Días asi te hacen agradecer que sigas vivo”. (I)