Hannah estaba lavando los platos en su casa en Los Palos Grandes, una zona altamente sísmica de Caracas, cuando el terremoto la asustó. Mientras las paredes se agrietaban, fue a buscar a su madre. “El trayecto hacia el cuarto de mi mamá se sintió eterno”, dice la diseñadora gráfica caraqueña. Cuando la vio, era incapaz de ponerse en pie por el fuerte temblor “de arriba a abajo y de un lado al otro” que sacudía el edificio. Ambas permanecieron abrazadas y rezando, relata a elDiario.es. “Yo juré que me iba a morir ahí”. Cuando lograron evacuar hacia la calle, en pijama, se dirigieron al apartamento del hermano de Hannah.
Este 24 de junio, un día festivo para Venezuela por la victoria de la Batalla de Carabobo, un doblete sísmico de una magnitud de 7,2 y 7,5 sacudió el país a las 18:04 hora local, con epicentro en el noroeste de Montalbán y cerca de Morón, en el estado Carabobo. Los temblores también se sintieron con fuerza en La Guaira, Caracas, Trujillo y Miranda, provocando el colapso de edificios y el hundimiento del techo del aeropuerto de Maiquetía.










