La gran mayoría de los españoles ha presenciado en algún momento ataques contra la diversidad sexual. El 75% ha escuchado insultos como “maricón”, “bollera” o “sarasa” dirigidos contra personas del colectivo LGTBIQ+. En los últimos 12 meses, el porcentaje de quienes han presenciado insultos baja al 44,7%, una señal de mejora reciente, pero que sigue dejando a más de cuatro de cada diez españoles como testigos directos de agresiones verbales. Son los resultados del último estudio del CIS, presentado este jueves con datos de 5.005 entrevistas (el 88% de ellos heterosexuales) realizadas entre el 11 y el 18 de junio de este año.El estudio también revela una jerarquía clara en la percepción del riesgo: los españoles consideran que los derechos de las personas trans son los que están más amenazados en la actualidad (5,17 sobre 10, frente al 4,52 de los gais, el 4,33 de las lesbianas o el 3,87 de las personas bisexuales). Esa percepción se traduce también en la vida cotidiana: solo el 45,1% cree que una persona trans puede hablar con naturalidad de su identidad en el trabajo, frente al 57,2% para una persona homosexual y el 60,5% para una bisexual. La familia sigue siendo el entorno donde resulta más difícil esa naturalidad para los tres colectivos, por debajo incluso del ámbito laboral y educativo.Respaldo a los derechosLos resultados son especialmente llamativos porque conviven con un respaldo social mayoritario a los derechos del colectivo: el 71,6% de los encuestados se declara muy o bastante de acuerdo en que su reconocimiento beneficia al conjunto de la sociedad.En el terreno simbólico, la bandera arcoíris goza de un reconocimiento casi universal: el 82,2% asegura que la identificaría sin dudar, y más del 90% sabría describirla espontáneamente como “arcoíris” o “de colores”. Sin embargo, su uso en el espacio público divide a la sociedad: mientras un 65,2% cree que su presencia en espacios públicos fomenta el respeto a la diversidad, casi la mitad (44,3%) opina que el uso de banderas en edificios públicos debería limitarse a las institucionales, y un 49,3% defiende que debería restringirse a fechas señaladas. Son cifras que confirman que el debate sobre la simbología LGTBIQ+ en el espacio institucional sigue siendo un terreno de fractura política, no solo cultural.PartidosPolíticamente, el PSOE se percibe como el partido que mejor defiende los derechos del colectivo (40,9% de las menciones espontáneas), muy por delante de Podemos (27,9%) y Sumar (25,8%), mientras que un 12,2% de los encuestados cree que ningún partido los representa adecuadamente. Los datos caen en picado con los partidos de la derecha política. Solo el 5,8% cree que el PP es el que mejor defiende los derechos LGTBIQ+ y el 3,7% cree que es Vox. En cuanto a la autopercepción, un 88% de los españoles se identifica como heterosexual, un 4,8% como bisexual y un 2,3% se reparte entre gay, lesbiana, no binario, asexual o pansexual. Pero al preguntar por la atracción sentida a lo largo de la vida —sin etiquetas de identidad— los datos se matizan: más de 1 de cada 10 reconoce haberse sentido atraído por ambos sexos, no haber dado importancia al género de su pareja o no haber sentido atracción por nadie.Por último, el estudio confirma que el conocimiento social del Orgullo LGTBIQ+ es ya mayoritario: el 77,8% sabía que a finales de junio se celebra la semana reivindicativa y, de ellos, casi ocho de cada diez la valoran positiva o muy positivamente. La fotografía de España que dibuja el CIS confirma la resistencia ante el avance de derechos por una parte significativa de la población —insultos, dificultades laborales, oposición a la bandera—.
Un tercio de los españoles cree que los homosexuales no pueden hablar de su orientación sexual en el trabajo
Tres de cada cuatro ciudadanos han presenciado insultos a personas LGTBIQ+












