Si hubiera que retratar el perfil de quienes en España muestran una mayor oposición a los derechos de las personas LGTBIQ+, la última encuesta sobre Diversidad sexual publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dejaría pocas dudas. Se trata, mayoritariamente -y a estas alturas para sorpresa de muy pocas-, de hombres, personas situadas a la derecha del espectro ideológico y creyentes practicantes.PublicidadSon los tres grupos en los que, pregunta tras pregunta, se concentran los porcentajes más bajos en relación al apoyo a la diversidad sexual y de género, una peor valoración del Orgullo y una menor percepción de la discriminación que sigue afectando a las disidencias, entre otras cuestiones. Cabe decir, en todo caso, que no todos estos aspectos pesan igual. Por ejemplo, las diferencias entre hombres y mujeres existen, pero son mucho más reducidas que las que separan a la izquierda de la derecha o a las personas no creyentes de quienes practican la religión.Quién apoya menos los derechos LGTBIQ+La mayor brecha aparece cuando el CIS pregunta si el reconocimiento de los derechos de las personas LGTBIQ+ beneficia al conjunto de la sociedad. Entre las mujeres, el 75,1% responde que está muy o bastante de acuerdo con esa afirmación, frente al 67,8% de los hombres. Ellas, además, expresan un apoyo más contundente. En concreto, un 42,2% marca la opción "muy de acuerdo", cuatro puntos más que ellos (38,6%). En cambio, el desacuerdo reúne al 28,4% de los hombres y al 21,4% de las mujeres.La diferencia se dispara, sin embargo, cuando se considera la ideología de quienes responden. Entre quienes se sitúan en el extremo izquierdo de la escala ideológica, el 86,4% considera que esos derechos benefician al conjunto de la sociedad y seis de cada diez se muestran completamente de acuerdo. En el extremo derecho ocurre lo contrario: el apoyo cae hasta el 36,9% y el desacuerdo alcanza al 60,4%. Es la mayor distancia que aparece en toda la encuesta.Si se mira por partidos, ateniéndose a los más votados a nivel estatal, se observa que entre quienes apoyaron a Sumar en las elecciones generales de 2023, el acuerdo alcanza el 96,5% y entre el electorado socialista del PSOE se mantiene en torno al 87%. Mientras que en el Partido Popular sigue siendo mayoritario, aunque baja hasta el 54,4%, y en Vox la tendencia se invierte por completo: el 58,3% considera que esos derechos benefician poco o nada al conjunto de la sociedad, frente al 33,1% que opina lo contrario.PublicidadLas creencias religiosas reproducen prácticamente el mismo esquema. Entre las personas ateas, el 85,7% responde que el reconocimiento de los derechos LGTBIQ+ beneficia a toda la sociedad; mientras que entre las agnósticas el porcentaje apenas varía y alcanza el 82,2%. Entre los católicos practicantes, sin embargo, el apoyo desciende hasta el 57,8%. También cambia la intensidad de las respuestas: el 61,7% de las personas ateas se muestra muy de acuerdo con esa afirmación, cuando entre los católicos practicantes ese porcentaje se reduce al 21,5%. Al mismo tiempo, el desacuerdo prácticamente se cuadruplica: pasa del 9% entre las personas ateas al 38,8% entre quienes practican habitualmente la religión.Quién percibe la discriminaciónCuando el CIS pregunta hasta qué punto las personas LGTBIQ+ siguen afrontando situaciones de desigualdad, las mujeres identifican con más frecuencia esa discriminación. El 48,4% considera que ser una persona trans puede perjudicar a alguien a la hora de aplicarse la ley, frente al 37,7% de los hombres. En el caso de las personas homosexuales ocurre algo parecido: así lo cree el 44,5% de ellas y el 34,2% de ellos. También son ellas quienes puntúan más alto cuando se les pregunta hasta qué punto consideran que los derechos del colectivo, especialmente los de las personas trans, siguen estando amenazados en España.La distancia vuelve a ampliarse cuando entran en juego la política y la religión. Las personas situadas a la izquierda consideran en mucha mayor medida que lesbianas, gays, bisexuales y personas trans siguen sufriendo discriminación, una percepción que disminuye progresivamente conforme aumenta la autoubicación ideológica hacia la derecha.PublicidadAlgo parecido ocurre con las creencias religiosas. El 55,4% de las personas ateas considera que ser homosexual puede convertirse en un motivo de discriminación, frente al 31,3% de los católicos practicantes. En el caso de las personas trans la diferencia vuelve a repetirse: así lo cree el 58,8% de las personas ateas y el 31,3% de quienes practican habitualmente la religión. Ateos y agnósticos otorgan, del mismo modo, puntuaciones sistemáticamente más altas cuando el CIS pregunta hasta qué punto consideran amenazados los derechos de estas comunidades.Quién ve la LGTBIfobiaLas mujeres afirman haber escuchado insultos dirigidos contra personas LGTBIQ+ con más frecuencia que los hombres. El 13,6% dice haberlos oído "a menudo", frente al 9,6% de ellos, mientras que un 53,3% responde que los ha presenciado de forma ocasional, cuatro puntos más que entre los hombres. En sentido contrario, ellos concentran un mayor porcentaje de quienes aseguran no haber escuchado nunca este tipo de descalificaciones: el 36,6%, frente al 29,3% de las mujeres.La misma diferencia aparece con las burlas y los comentarios despectivos. El 12,1% de las mujeres afirma haberlos presenciado con frecuencia, frente al 7,7% de los hombres. También dicen haber visto con mayor frecuencia situaciones de aislamiento social: un 7,7% responde que las ha observado "a menudo", frente al 5,2% de ellos.Pero, una vez más, la ideología introduce la mayor brecha. Un 36% de quienes se sitúan en el extremo izquierdo asegura haber escuchado "a menudo" insultos como "maricón", "bollera" o "travelo", mientras que entre quienes se identifican con la derecha ese porcentaje cae al 13,6%. En cambio, el porcentaje de quienes responden que nunca han presenciado esos insultos pasa del 17,5% al 36,9%.Las diferencias se repiten con las burlas y los gestos despectivos -34,5% frente al 11,5%- y también con el aislamiento social, donde el 17,5% de las personas de izquierdas afirma haber visto con frecuencia cómo se deja de hablar o se excluye a alguien por ser LGTBIQ+, un porcentaje que baja hasta el 4,7% entre quienes se sitúan en el extremo derecho.La religión vuelve a marcar un recorrido parecido. Las personas ateas afirman con más frecuencia haber presenciado burlas, imitaciones o gestos despectivos contra personas LGTBIQ+: un 13,6% dice haberlos visto "a menudo", frente al 5,1% de los católicos practicantes. El 39,5% asegura, además, haberlos observado de forma ocasional, mientras que entre los creyentes practicantes ese porcentaje baja al 33%. Seis de cada diez católicos practicantes (61,9%), por el contrario, responden que nunca han observado este tipo de comportamientos, frente al 46,9% de las personas ateas.Quién rechaza más el Orgullo y los símbolos LGTBIQ+Las mujeres hacen una valoración más positiva del Orgullo que los hombres. Un 26,4% lo considera una celebración "muy positiva", frente al 19% de ellos. Si se suman las respuestas "positiva" y "muy positiva", el respaldo alcanza el 84,1% entre las mujeres y el 76,2% entre los hombres. En cambio, el 18,1% de los hombres lo valora de forma poco o muy poco positiva, frente al 11,6% de ellas.PublicidadLa ideología vuelve a amplificar aún más este binomio. El conocimiento sobre la semana o el día del Orgullo supera el 90% entre quienes se sitúan en el extremo izquierdo de la escala ideológica, mientras que entre quienes se identifican con la derecha desciende hasta el 58,6%. También cambia la valoración que hace cada quien de esta celebración. En la izquierda predominan claramente las opiniones favorables, mientras que entre las posiciones más conservadoras aumentan las respuestas negativas.La religión reproduce prácticamente el mismo comportamiento. Nueve de cada diez personas ateas (90,8%) saben que a finales de junio se celebra el Orgullo, frente al 68,8% de los católicos practicantes. También cambia la percepción sobre la bandera arcoíris. El 81,2% de las personas ateas considera que exhibirla en edificios públicos contribuye a fomentar el respeto hacia la diversidad sexual y de género, un porcentaje que desciende hasta el 49,2% entre los católicos practicantes. En sentido contrario, mientras solo el 14,9% de las personas ateas se muestra poco o nada de acuerdo con esa afirmación, entre los católicos practicantes ese porcentaje alcanza el 45,5%.La heterosexualidad como punto de referenciaHay, sin embargo, otra lectura que se puede hace sobre esta encuesta y que trasciende las conclusiones que se pueden extraer de las respuestas. El sondeo tal y como está pensado no solo permite identificar quién muestras más o menos apoyo a los derechos de las personas LGTBIQ+, sino también cómo se sigue formulando el debate sobre ellos. Una parte de las preguntas como "¿Hasta qué punto está de acuerdo con que el reconocimiento de los derechos de las personas LGTBIQ+ beneficia al conjunto de la sociedad, muy de acuerdo, bastante, poco o nada de acuerdo?" o "¿Ud. cree que en la actualidad una persona homosexual (gay o lesbiana) puede hablar con naturalidad de su orientación sexual?" invitan a esto. Algunas cuestiones dejan entrever que la diversidad sexual continúa tratándose como algo excepcional, evaluable. Una lógica que, de forma implícita, sigue situando la heterosexualidad como el punto de referencia desde el que se mide todo lo demás.