No cabe otra salida razonable a la crisis institucional provocada por la corrupci�n del PSOE que llamar a los espa�oles a las urnas.Para sorpresa de nadie, Pedro S�nchez utiliz� ayer la comparecencia extraordinaria en el Congreso que �l hab�a solicitado a ra�z de los casos de corrupci�n que implican a su entorno personal y pol�tico para tratar de extender la sombra de la sospecha al resto de partidos, en especial contra el PP, y para reiterar su desconocimiento sobre los hechos bajo investigaci�n judicial. A diferencia de lo que sucediera hace aproximadamente un a�o tras la imputaci�n de Santos Cerd�n, entonces secretario de organizaci�n del PSOE, cuando prometi� un cat�logo integral de medidas contra la corrupci�n -la mayor�a de las cuales no se han puesto en marcha-, esta vez el presidente se limit� a negar todas las acusaciones, as� como a defender la inocencia de su mujer, de su hermano y del expresidente Zapatero pese a las numerosas pruebas que les ponen contra las cuerdas. Por ello, recibi� reproches no s�lo de la bancada rival, sino tambi�n de los socios de legislatura, temerosos de verse salpicados por estos esc�ndalos. De ellos, Junts fue el m�s contundente y, adem�s de sumarse a la petici�n de adelanto electoral que reclama la mayor�a de la C�mara (182 diputados de 350) y que el jefe del Ejecutivo volvi� a rechazar, dio un paso m�s al exigirle que dimita como ha hecho el primer ministro brit�nico, Keir Starmer, para dejar paso a otro dirigente de su partido con capacidad de terminar el mandato. Esa posibilidad es una entelequia dado el seguidismo servil de los diputados del PSOE a S�nchez, certificado en el discurso vergonzoso de su portavoz, Patxi L�pez. No cabe otra salida razonable a esta crisis que llamar a los espa�oles a las urnas.
Ni da explicaciones ni convoca elecciones
Para sorpresa de nadie, Pedro S�nchez utiliz� ayer la comparecencia extraordinaria en el Congreso que �l hab�a solicitado a ra�z de los casos de corrupci�n que implican a su...













